22 julio 2008

La historia de un agente de la CIA en Bolivia


Por: Jaime Salvatierra (La Epoca)

Esta es una historia que pone al descubierto la manera en que la CIA opera en Bolivia, donde se estima que tiene la segunda base más importante en América Latina después de México, y que coloca en evidencia la fragilidad de los órganos de seguridad del Estado.

¿Hola?, necesito hablar con el viceministro Puente por favor. La decena de intentos no dieron resultado y el segundo del Ministerio de Gobierno no pudo ser hallado por el desesperado funcionario.

¡No, no puede ser. Yo necesito trabajar, ayudo a muchos de mi familia. Esta es una injusticia!, le dijo afligido el mismo funcionario a la Directora de Migración que a principios de febrero de 2006 se hizo de esa institución pública.

José Luís Miranda Butrón había sido despedido luego de trabajar cerca de 10 años ininterrumpidos en el área de sistemas de la Dirección Nacional de Migración dependiente del Ministerio de Gobierno.

El arrebato del funcionario, que oficialmente ocupaba una función sin mayor jerarquía en una estrecha oficina de cuatro por cuatro y compartida con otras tres personas, no tenía relación alguna con el temor al desempleo y a perder una cantidad de ingresos, estimados en ese momento en 250 dólares mensuales.

La preocupación de Miranda, que luego se traduciría en la puesta en marcha de un plan que lo sacó de circulación en Bolivia, se debía a que el entonces viceministro Rafael Puente, tras recolectar una cantidad suficiente de información y evidencias, había descubierto a uno de los agentes de inteligencia de la embajada de los Estados Unidos.

Lo que sigue, no es una ficción. Es la historia de un agente de la CIA que “muerto” en Bolivia, en marzo de 2006, está vivito y coleando en Costa Rica.

Su reclutamiento

Miranda, que acaba de egresar como ingeniero de sistemas, aunque existen sospechas sobre si obtuvo una profesión, siempre se destacó por su osadía en emprender aventuras y aceptar desafíos que le permitiesen ganar plata, satisfacer placeres y mantener a su familia.

A mediados de los 80, cuando Bolivia era escenario de aplicación del modelo neoliberal que había abierto las puertas para el proceso de privatización de las empresas y minado la resistencia obrera, Miranda, todavía joven, fue reclutado por un amigo como informante para el Centro Especial de Investigación Policial (CEIP), un organismo policial que desde el ex mercado de Flores, entre las calles Colón y Comercio, planificaba y mandaba a ejecutar operativos políticos.

El CEIP fue especialmente activo a finales de los 80 y principios de los 90, cuando a la escena política irrumpieron grupos que alentaban la lucha armada: el Ejército Guerrillero Tupac Katari (EGTK) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), dos organizaciones que desarrollaron acciones de propaganda armada durante el gobierno del presidente Jaime Paz Zamora.

Adquirió particular relieve político la aparición de la Comisión Néstor Paz Zamora (CNPZ), una de las células del ELN que se había bautizado con el nombre del joven cristiano que murió en la guerrilla de Teoponte, la segunda experiencia guerrillera que siguió al Ñancahuazú de los 60, cuando el Che fue asesinado en Bolivia por instrucciones de la CIA. Néstor era hermano de Jaime Paz Zamora, quien en 1989 asumió la conducción del país tras un acuerdo con el ex dictador Hugo Banzer Suárez y a pesar de haberse ubicado tercero en las elecciones.

El trabajo de acumulación de indicios, datos y pruebas contra los grupos rebeldes que se encontraban en su fase primigenia contó con la colaboración activa del joven ingeniero, quien contaba, entre otras cosas, con una habilidad para hacer fácilmente amistades en los círculos de izquierda.

Bueno, en ese entonces, tras haber dado sus primeras pruebas de lealtad, la viveza criolla y su ambición de llegar lo más lejos posible colocaron a Miranda en la atenta mirada del Coronel “Negro” Linares, quien además de manejar y coordinar a la comunidad de inteligencia, después de desbaratar al CNPZ y EGTK, dependía directamente de las instrucciones del responsable de seguridad de la embajada de los Estados Unidos.

El ingeniero trabajó oficialmente como programador del CEIP y de COPES varios años, entre otros bajo órdenes también del coronel Julio Baldivieso y de Freddy Zabala que sustituyó a Linares en la dirección de inteligencia. Nadie tenía quejas de su desempeño y más bien Miranda se destacaba por su eficiencia.

El ingeniero en sistemas fue, de esta manera, reclutado por la Central de Inteligencia Americana (CIA). Su trabajo en el CEIP se orientó a temas relacionados con la informática, como instrumento de acumulación de inteligencia y seguimiento político de la oposición. Pero esta vez, llegaría a saber el audaz agente boliviano, su relación sería con la agencia más grande y poderosa del mundo.

A sus habituales tareas en el CEIP se añadieron varias, directamente vinculadas a los servicios secretos estadounidenses, como el de desempeñar el papel de “cajero” de otros agentes locales a los que, también reclutados por la CIA, les entregaba personalmente dinero. Algunos lo recibían circunstancialmente cuando le entregaban alguna información considerada valiosa para EEUU, y a otros una especie de plus al sueldo percibido.

Pero además, Miranda se convirtió en un “palo blanco” de las inversiones realizadas por la CIA en La Paz. En sus años de trabajo con la agencia estadounidense puso a su nombre motocicletas, vehículos e inmuebles, según se llegaría a saber meses atrás. Varios de esos motorizados se encontraban en poder de funcionarios de la embajada de Estados Unidos y de ODEP, la fachada con la que aún en el gobierno de Evo Morales continuó operando la agencia estadounidense en Bolivia y que poco antes del cambio de gobierno, en enero de 2006, tenía el nombre de COPES.

Uno de los vehículos marca X-trail, color blanco, con placa 1159XCC, estaba siendo conducido por el ex Comandante General de la Policía, José Pimentel, y del que tenía conocimiento, según se pudo indagar, la ex ministra de Gobierno, Alicia Muñoz, quien le habría expresado su protesta al entonces máximo jefe policial.

La investigación conduce a pensar que el mayor Yuri Tapia fue quien le entregó el vehículo a Pimentel, quien al mismo tiempo tenía conocimiento de que motorizados como esos representaban un aporte de la embajada de Estados Unidos al trabajo de los grupos de inteligencia de la CIA.

Volvamos a Miranda. Al ingeniero le quedaba chico su trabajo en el CEIP y por recomendaciones de la embajada de Estados Unidos entró a trabajar, en 1993, en la primera gestión de Gonzalo Sánchez de Lozada, a la Dirección Nacional de Migración, entonces dirigida por Victoria Baldivieso.

Entró sin mayor ruido. En Migración se dedicó a construir un sistema informático y una base de datos que además de brindar al gobierno una herramienta eficiente para el control migratorio, le permitía canalizar información de primera mano a la CIA sobre las entradas y salidas de los políticos y dirigentes sociales bolivianos, incluso del partido de gobierno.

Y, como era obvio, entre sus favoritos se encontraba el entonces dirigente de los productores de coca, Evo Morales, y otros dirigentes de partidos de izquierda, de quienes no solo se tenía información respecto de los países que viajaban sino también de otros países a los que visitaban aprovechando su primer destino, pero también de activistas, políticos e intelectuales de otros países que visitaban Bolivia.

Algunos dirigentes de izquierda que asisten a seminarios organizados por un partido de idéntica ideología en México expresaron tener fundadas sospechas de que la seguridad mexicana, en la segunda mitad de los 90, ya tenía conocimiento de su viaje a ese país norteamericano a partir de una información originada en Bolivia.

Miranda no tenía límites. A finales de los 90 alquiló un departamento en la zona sureña de Irpavi, frente a la embajada de Cuba, para hacer un seguimiento a las actividades de los funcionarios diplomáticos de ese país, según se llegó a saber a mediados de 2006. Se desconoce si vivía ahí o visitaba frecuentemente el lugar.

Aunque no registra movimiento migratorio, el nuevo programador de Migración realizó varios cursos de entrenamiento en los Estados Unidos y no solo de los relacionados con su actividad.

Fingiendo su muerte

Como se mencionó al principio de esta historia, Miranda fue despedido de Migración en los primeros meses del gobierno de Evo Morales por la información que lo conducía e involucraba con la CIA.

Pero no se fue sin hacer nada. Con la experiencia acumulada en su actividad de inteligencia, el ingeniero de sistemas, siempre bien vestido, el cabello recortado y el rostro bien afeitado, lo cual le daba una presencia impecable y con lo que se ganaba confianza, destruyó la base de datos que Migración estaba aun en plena reconstrucción a fines del año pasado.

Al verse descubierto por gente vinculada al actual gobierno y policías que confirmaron su relación con la CIA, Miranda se comunicó con sus amigos de la embajada de los Estados Unidos y juntos planificaron una salida, según destaca la información que se tiene.

Debidamente asesorado y respaldado, Miranda fingió su propia muerte. Puso en marcha el plan a mediados de marzo de 2006. El aviso necrológico fue publicado en El Diario el martes 14 de ese mes convocando a su velorio en la Funeraria Valdivia y a su entierro para el miércoles 15 a las 16 horas.

El velorio y el entierro no se produjeron nunca, ni mucho menos existe un contrato de prestación de servicios velatorios de la Funeraria Valdivia o de entierro con el Cementerio General. Por las dudas, tampoco en ninguno de los cementerios privados de La Paz.

Pero las cosas no le salieron como esperaba. En primer lugar, no salió del país con la premura que pensaba y, audaz como siempre, se hizo crecer la barba, los bigotes y sustituyó el traje por una vestimenta deportiva. Amante del fútbol, como aseguran los que lo conocieron en Migración, no eludió la tentación de ir a ver un partido de clásico en La Paz, donde de manera accidental se cruzó con un policía que de inmediato lo reconoció y dio parte a sus superiores. Es más, Miranda respondió al saludo que le hizo el policía a manera de confirmar su identidad. Estaba nuevamente descubierto.

Ahora si había que presionar para que lo sacaran rápido de Bolivia. La CIA estaba de acuerdo por la amplia información de la que disponía Miranda. Su permanencia en el país era explosiva y peligrosa en el hipotético caso de un inmediato accionar del gobierno. La reacción no llegó.

Lo que no se sabe es si el agente de la CIA salió de Bolivia en un vuelo comercial o en una de las naves de la NAS que regularmente trae al país material de trabajo para la embajada de Estados Unidos e incluso cooperación para el país, según se comenta en círculos policiales.

Lo que si se sabe es que Miranda, junto a su familia, primero salió rumbo a los Estados Unidos y después de unos meses, con una nueva identidad, se trasladó a Costa Rica, donde está actualmente. ¿Cuántos Miranda todavía actúan en Bolivia?

08 julio 2008

Eduardo Galeano: Collar de Historias


Nuestra región es el reino de las paradojas.

Brasil, pongamos por caso:

paradójicamente, el Aleijadinho, el hombre más feo del Brasil, creó las más altas hermosuras del arte de la época colonial;

paradójicamente, Garrincha, arruinado desde la infancia por la miseria y la poliomelitis, nacido para la desdicha, fue el jugador que más alegría ofreció en toda la historia del fútbol;

y paradójicamente, ya ha cumplido cien años de edad Oscar Niemeyer, que es el más nuevo de los arquitectos y el más joven de los brasileños. ***

O pongamos por caso, Bolivia: en 1978, cinco mujeres voltearon una dictadura militar. Paradójicamente, toda Bolivia se burló de ellas cuando iniciaron su huelga de hambre. Paradójicamente, toda Bolivia terminó ayunando con ellas, hasta que la dictadura cayó.

Yo había conocido a una de esas cinco porfiadas, Domitila Barrios, en el pueblo minero de Llallagua. En una asamblea de obreros de las minas, todos hombres, ella se había alzado y había hecho callar a todos.

-Quiero decirles estito –había dicho-. Nuestro enemigo principal no es el imperialismo, ni la burguesía, ni la burocracia. Nuestro enemigo principal es el miedo, y lo llevamos adentro.

Y años después, reencontré a Domitila en Estocolmo. La habían echado de Bolivia, y ella había marchado al exilio, con sus siete hijos. Domitila estaba muy agradecida de la solidaridad de los suecos, y les admiraba la libertad, pero ellos le daban pena, tan solitos que estaban, bebiendo solos, comiendo solos, hablando solos. Y les daba consejos:

-No sean bobos –les decía-. Júntense. Nosotros, allá en Bolivia, nos juntamos. Aunque sea para pelearnos, nos juntamos. *** Y cuánta razón tenía.

Porque, digo yo: ¿existen los dientes, si no se juntan en la boca? ¿Existen los dedos, si no se juntan en la mano?

Juntarnos: y no sólo para defender el precio de nuestros productos, sino también, y sobre todo, para defender el valor de nuestros derechos. Bien juntos están, aunque de vez en cuando simulen riñas y disputas, los pocos países ricos que ejercen la arrogancia sobre todos los demás. Su riqueza come pobreza, y su arrogancia come miedo. Hace bien poquito, pongamos por caso, Europa aprobó la ley que convierte a los inmigrantes en criminales. Paradoja de paradojas: Europa, que durante siglos ha invadido el mundo, cierra la puerta en las narices de los invadidos, cuando le retribuyen la visita. Y esa ley se ha promulgado con una asombrosa impunidad, que resultaría inexplicable si no estuviéramos acostumbrados a ser comidos y a vivir con miedo.

Miedo de vivir, miedo de decir, miedo de ser. Esta región nuestra forma parte de una América Latina organizada para el divorcio de sus partes, para el odio mutuo y la mutua ignorancia. Pero sólo siendo juntos seremos capaces de descubrir lo que podemos ser, contra una tradición que nos ha amaestrado para el miedo y la resignación y la soledad y que cada día nos enseña a desquerernos, a escupir al espejo, a copiar en lugar de crear. *** Todo a lo largo de la primera mitad del siglo diecinueve, un venezolano llamado Simón Rodríguez anduvo por los caminos de nuestra América, a lomo de mula, desafiando a los nuevos dueños del poder:

-Ustedes –clamaba don Simón-, ustedes que tanto imitan a los europeos, ¿por qué no les imitan lo más importante, que es la originalidad?

Paradójicamente, era escuchado por nadie este hombre que tanto merecía ser escuchado. Paradójicamente, lo llamaban loco,

porque cometía la cordura de creer que debemos pensar con nuestra propia cabeza,

porque cometía la cordura de proponer una educación para todos y una América de todos, y decía que al que no sabe, cualquiera lo engaña y al que no tiene, cualquiera lo compra,

y porque cometía la cordura de dudar de la independencia de nuestros países recién nacidos:

-No somos dueños de nosotros mismos –decía -. Somos independientes, pero no somos libres. *** Quince años después de la muerte del loco Rodríguez, Paraguay fue exterminado. El único país hispanoamericano de veras libre fue paradójicamente asesinado en nombre de la libertad. Paraguay no estaba preso en la jaula de la deuda externa, porque no debía un centavo a nadie, y no practicaba la mentirosa libertad de comercio, que nos imponía y nos impone una economía de importación y una cultura de impostación.

Paradójicamente, al cabo de cinco años de guerra feroz, entre tanta muerte sobrevivió el origen. Según la más antigua de sus tradiciones, los paraguayos habían nacido de la lengua que los nombró, y entre las ruinas humeantes sobrevivió esa lengua sagrada, la lengua primera, la lengua guaraní. Y en guaraní hablan todavía los paraguayos a la hora de la verdad, que es la hora del amor y del humor.

En guaraní, ñe'é significa palabra y también significa alma. Quien miente la palabra, traiciona el alma.

Si te doy mi palabra, me doy. *** Un siglo después de la guerra del Paraguay, un presidente de Chile dio su palabra, y se dio.

Los aviones escupían bombas sobre el palacio de gobierno, también ametrallado por las tropas de tierra. Él había dicho:

-Yo de aquí no salgo vivo.

En la historia latinoamericana, es una frase frecuente. La han pronunciado unos cuantos presidentes que después han salido vivos, para seguir pronunciándola. Pero esa bala no mintió. La bala de Salvador Allende no mintió.

Paradójicamente, una de las principales avenidas de Santiago de Chile se llama, todavía, Once de Setiembre. Y no se llama así por las víctimas de las Torres Gemelas de Nueva York. No. Se llama así en homenaje a los verdugos de la democracia en Chile. Con todo respeto por ese país que amo, me atrevo a preguntar, por puro sentido común: ¿No sería hora de cambiarle el nombre? ¿No sería hora de llamarla Avenida Salvador Allende, en homenaje a la dignidad de la democracia y a la dignidad de la palabra? *** Y saltando la cordillera, me pregunto: ¿por qué será que el Che Guevara, el argentino más famoso de todos los tiempos, el más universal de los latinoamericanos, tiene la costumbre de seguir naciendo? Paradójicamente, cuanto más lo manipulan, cuanto más lo traicionan, más nace. Él es el más nacedor de todos.

Y me pregunto: ¿No será porque él decía lo que pensaba, y hacía lo que decía? ¿No será que por eso sigue siendo tan extraordinario, en este mundo donde las palabras y los hechos muy rara vez se encuentran, y cuando se encuentran no se saludan, porque no se reconocen? *** Los mapas del alma no tienen fronteras, y yo soy patriota de varias patrias. Pero quiero culminar este viajecito por las tierras de la región, evocando a un hombre nacido, como yo, por aquí cerquita.

Paradójicamente, él murió hace un siglo y medio pero sigue siendo mi compatriota más peligroso. Tan peligroso es que la dictadura militar del Uruguay no pudo encontrar ni una sola frase suya que no fuera subversiva, y tuvo que decorar con fechas y nombres de batallas el mausoleo que erigió para ofender su memoria.

A él, que se negó a aceptar que nuestra patria grande se rompiera en pedazos;

a él, que se negó a aceptar que la independencia de América fuera una emboscada contra sus hijos más pobres,

a él, que fue el verdadero primer ciudadano ilustre de la región, dedico esta distinción, que recibo en su nombre.

Y termino con palabras que le escribí hace algún tiempo: 1820, Paso del Boquerón. Sin volver la cabeza, usted se hunde en el exilio. Lo veo, lo estoy viendo: se desliza el Paraná con perezas de lagarto y allá se aleja flameando su poncho rotoso, al trote del caballo, y se pierde en la fronda.

Usted no dice adiós a su tierra. Ella no se lo creería. O quizás usted no sabe, todavía, que se va para siempre.

Se agrisa el paisaje. Usted se va, vencido, y su tierra se queda sin aliento.

¿Le devolverán la respiración los hijos que le nazcan, los amantes que le lleguen? Quienes de esa tierra broten, quienes en ella entren, ¿se harán dignos de tristeza tan honda?

Su tierra. Nuestra tierra del sur. Usted le será muy necesario, don José. Cada vez que los codiciosos la lastimen y la humillen, cada vez que los tontos la crean muda o estéril, usted le hará falta. Porque usted, don José Artigas, general de los sencillos, es la mejor palabra que ella ha dicho.

13 junio 2008

Guaraníes del Chaco boliviano: Esclavos en pleno siglo XXI

(TeleSur)


Históricamente a nivel mundial, la problemática de la esclavitud y la servidumbre, se supone, es un asunto resuelto hace varios siglos. Pero en Bolivia el problema está más vigente que nunca.

En el Chaco boliviano, que abarca los sureños departamentos de Chuquisaca, Tarija y Santa Cruz, desde hace varias décadas, cientos de familias guaraníes que residen en esta región, viven bajo un sistema de servidumbre y semiesclavitud basado en la sobreexplotación de la fuerza de trabajo familiar.

Estas personas, pertenecientes a las llamadas comunidades cautivas, realizan en haciendas trabajos forzados por más de doce horas diarias, sin pago alguno o acceso a derechos básicos como la educación, la sanidad, la libertad de movimiento y a la propiedad de la tierra.

La comunidad guaraní, la tercera más numerosa de los pueblos indígenas de Bolivia, actualmente cuenta con una población de 170 mil personas, de las cuales más de mil familias viven empadronadas en situación de esclavitud por hacendados de las provincias Luis Calvo y Hernando Siles, de Chuquisaca; Gran Chaco y O'Connor, de Tarija, y en la cordillera en el Alto Parapetí, en Santa Cruz.

"Es una vergüenza que en la Bolivia del siglo XXI siga existiendo la esclavitud", opina el Capitán Grande del Consejo de Capitanes Guaraníes de Chuquisaca, Efraín Balderas, al lamentar que todavía existan comunidades cautivas de su pueblo en al menos cinco provincias de tres departamentos del país altiplánico y que en su conjunto abarcan a 15 municipios.

Balderas, alto y de tez morena, es un líder indígena que hasta su adolescencia trabajó como peón en una de las haciendas chuquisaqueñas bajo un régimen de explotación laboral. Pero que tuvo la suerte de estudiar y conseguir a través de la educación esa libertad que cientos de familias de su pueblo aún anhelan.

La situación de los guaraníes en el sur de Bolivia es vista con preocupación por organismos internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la Organización de Estados Americanos (OEA) y Organizaciones No Gubernamentales (ONG).

La realidad

La cifra concreta del número de guaraníes en el Chaco boliviano es diversa, y lo es más la de aquellos que están en situación de esclavitud. Lo cierto es que, sin duda, sus vidas son muy precarias y las relaciones laborales con los dueños de las haciendas en las que trabajan, aún en contra de su voluntad, son poco claras ya que los pagos en su mayoría se hacen en especie y no en dinero, con cuentas que se transmitían de generación en generación.

Estos indígenas y sus familias trabajan más de doce horas diarias sin recibir salario, sino retribuciones irregulares en especie.

Rogelio Molina, empleado de la hacienda Iguembito, ubicada en el municipio de Huacareta, en la provincia Hernando Siles del departamento de Chuquisaca, cuenta que tiene "treinta y tres años" trabajando "para Federico Reynaga (propietario), como mi padre trabajó para el padre del hacendado".

Con el tiempo el mundo de los niños es igual al de los adultos. Pero lo más asombroso, es que muchos terratenientes se llevan a las niñas a partir de 7 años a las ciudades y las hacen regresar a la propiedad con hijos para que también trabajen para ellos, según denunció Justo Molina, presidente del Consejo de Capitanes de Chuquisaca, quien defiende los derechos de los guaraníes.

En este tiempo, Rogelio comenzó ganando tres bolivianos (0,3 dólares) como vaquero o cuidador de ganado vacuno. Para mantener a sus 13 hijos lograba una renta de 200 ó 150 bolivianos (cerca de 20 dólares al mes): "Me descontaba lo que sacábamos arrocito, eso anotaba", dice, y recuerda que las labores domésticas realizadas por su esposa en la hacienda nunca merecieron reconocimiento alguno. "Ni un centavo, nunca le han pagado".

Los llamados "ajustes" son el resultado de la suma en la que se consignan ítems como "adelantos" o "pedidos" de víveres para comer, que por lo general arrojan cifras rojas para los empleados guaraníes, por lo que terminan con deudas en lugar de ganancias.

Y es que los términos laborales que se conocen obedecen a "arreglos" por un pago jornal incomprensiblemente saldado una vez al año. Situación que no sólo varía de acuerdo con la hacienda, sino de acuerdo con condiciones de género y etarias: las mujeres ganan la mitad que los hombres, y los niños y los ancianos la mayor parte de las veces no ganan nada.

Fortunato Silva y Victoria Méndez, padres de ocho hijos, por su parte reciben por sus faenas uno o dos kilos de arroz en la hacienda de Crispín Pérez, también ubicada en Huacareta.

En Chuquisaca, donde hay más casos de guaraníes esclavizados, asombrosamente se reproduce una situación que se creía desaparecida. Y es que hay reportes de que los trabajadores reciben latigazos si no cumplen con su tarea. Si bien esto no es generalizado, existen casos documentados con vídeos que sí ocurren.

Algunos "cautivos", incluso, duermen en galpones y no pueden salir de la hacienda. "Los patrones prohiben que las familias que viven en sus haciendas se comuniquen con organismos y les coartan la educación o las condiciones sanitarias mínimas", denunció Justo Molina, presidente del Consejo de Capitanes de Chuquisaca , quien denunció la "violación de los derechos humanos" que viven numerosas personas de su comunidad y explicó que el 90 por ciento de esta población es analfabeta.

Precisamente, el analfabetismo es la principal causa del sometimiento de los hacendados sobre los indígenas guaraníes, ya que, al no saber leer ni escribir, no sólo están impedidos de acceder al conocimiento e información sobre sus derechos, sino que tampoco pueden ejercer ningún control sobre sus cuentas y libros de deudas que son llevados por los patrones.

Al analfabetismo se suma el desconocimiento de sus derechos que les asiste y no les permite deliberar con el patrón sus condiciones laborales, ni ninguna otra situación que les afecte.

Las condiciones precarias de trabajo y —por consiguiente— de vida de familias guaraníes sometidas a una situación laboral signada históricamente por el abuso y por la marca de la servidumbre y el patronazgo, que las ha hecho cautivas en su propia tierra, son prácticas aún vivas en el Chaco boliviano, como si el tiempo, y la modernidad, nunca hubiera pasado por esas tierras.

Esclavos desde la infancia

La esclavitud en el Chaco también se extiende a los niños. Las niñas comienzan como domésticas en las haciendas y luego se quedan como cocineras, mientras que los varones inician como mozos de mano, es decir, realizan mandados menores para los hacendados y luego, de grandes, trabajan la tierra. En la mayoría de los casos, no reciben pagos por sus trabajos.

La "crianza" de los niños implica el inicio temprano de la faena en las haciendas, como Virginia Parare, hija de trabajadores de la propiedad Iguembito, en Chuquisaca, quien comenzó de niña como doméstica y a los 15 años se volvió cocinera.

Un ejemplo más evidente es el de Rosi Silva, empleada de la hacienda Voyguazú, de Juan Ortiz; ella y su hermano menor fueron "cedidos al patrón": "Mi mamá nos ha entregado a los dos, mi hermano se ha quedado con el patrón y tiene 12 años". Al ser consultada sobre si desean salir de la hacienda comento, con un aire de desesperanza, que "él también –al igual que ella– quiere salir pero no lo dejan, él quiere estudiar".

Y es que la escuela está prohibida para estos infantes, así como salir de las haciendas.

La situación jurídica de los niños y menores de edad es incierta, pues muchos se encuentran sujetos a los patrones mediante inciertos nexos de padrinazgo.

En muchos casos, los guaraníes se dirigen al hacendado como "papi" o "mami", y muchos de ellos, según estudios ejecutados por el despacho de Justicia, llevan el apellido de los patrones.

"Yo les he criado, su papá y mamá han muerto, y se han quedado con nosotros", explica Humberto López, propietario de la hacienda El Vilcar, quien aseguroo que ésa es la razón de que tenga una familia de guaraníes a su servicio.

Las relaciones de servidumbre se difuminan con las relaciones de parentesco: "Ya me he acostumbrado a ellos (a los patrones) como papá, como mamá, como abuelitos", comentó Eriberta Montes. "Aquí nomás me quedaré con los abuelitos hasta que se mueran", añadió resignada la guaraní que creció en la hacienda y que ahora tiene seis hijos, que tal vez sean otro eslabón más que perpetúe el trabajo de su madre y sus abuelos.

Sin embargo, la amabilidad del trato entre empleador y empleado tiene límites concretos, cuando se ve el lugar donde Eriberta y sus pequeños duermen: en un patio trasero de la hacienda donde los cueros de oveja les sirven de camas.

Con el tiempo el mundo de los niños es igual al de los adultos. Pero lo más asombroso, es que muchos terratenientes se llevan a las niñas a partir de 7 años a las ciudades y las hacen regresar a la propiedad con hijos para que también trabajen para ellos, según denunció Justo Molina.

05 mayo 2008

BOLIVIA: EL CASO DE UN OBSERVADOR INTERNACIONAL FARSANTE

Por: Antonio Peredo Leigue
En Santa Cruz, este 4 de mayo, ofició como observador internacional a nombre de la poco prestigiada Human Rights Foundation, el cubano contrarrevolucionario Armando Valladares. Informante de la policía batistiana, luego se dedicó al sabotaje hasta su detención. En prisión fingió estar lisiado y, la CIA que lo tenía en su planilla, lo promocionó como poeta. El único libro que “escribió” se titula “Desde mi silla de ruedas”.
Eran los años ’60, cuando se hizo una campaña mundial sobre este oscuro personaje. Tanto así, que muchos poetas y escritores, amén de otros que no eran ni lo uno ni lo otro, abogaron por su libertad. Armandito buscaba, por todos los medios, aparecer cada vez más enfermo en su silla de ruedas.Pero aquello no le fue fácil. Creyéndose seguro con la protección de la CIA, se preparaba para salir por el mundo en silla de ruedas.

El gobierno cubano, que conocía la farsa montada por este sujeto, le ofreció la libertad a condición de que saliese de la cárcel y se fuera del país… caminando. Tuvo que abandonar la silla de ruedas, levantarse y andar. Por supuesto, no fue un milagro. Fue la vergonzosa conclusión de una mentira. Muchos de sus defensores se arrepintieron, pero era tarde. Otros, tragándose semejante burla, inventaron cualquier excusa para seguir complotando contra el pueblo cubano.

El señor Valladares vivió, desde que salió de la cárcel, en el estado de Virginia, muy cerca de Langley, donde se halla la oficina central de la CIA. Muy cómodo. No tiene que moverse mucho para estar a las órdenes de los trabajos sucios que siempre se le encargan. El que ahora cumple, tiene las mismas características. Veedor internacional de un referendo ilegal, durante el cual –este domingo 4 de mayo- se han cometido todas las irregularidades que podía cometer la Unión Juvenil Cruceñista. Hubo ataques a los barrios en que la gente no quiso adherirse a la caprichosa consulta del Comité pro Santa Cruz. Un muerto y varios heridos por esos ataques. Los prefectos Fernández, Suárez y Cossío cumplieron un triste papel. Escucharlo a cada uno decir que aquella fue una fiesta democrática dio pena, no porque hubiesen dicho una mentira, sino porque ellos se están creyendo la farsa.Y cómo no va a ser una farsa. Si el farsante Valladares es el veedor, el referendo es una farsa.

04 mayo 2008

El RACISMO SEPARATISTA

En un país en que 62 por ciento de la población se reivindica indígena

Por: Emir Sader

Una de las nuevas modalidades que asume el racismo hoy día es el separatismo, forma de intentar delimitar territorios de la raza blanca, apropiándose privadamente de riquezas que pertenecen a la nación y a su pueblo.
Ya conocíamos esos intentos bajo la forma de barrios ricos que buscan definirse como alcaldías propias, para que los impuestos que son obligados a pagar por una parte –la que pueden encubrir– de sus inmensas riquezas se queden para aumentar los beneficios de sus barrios atrincherados, detrás de los cuales buscan aislar y defender –con seguridad privada, desde luego– sus formas privilegiadas de vida.
Un fenómeno que inicialmente caracterizó a ciudades como Los Ángeles y Miami, que agrupan en territorios comunes o cercanos a sectores muy ricos de la población y a otros muy pobres –a menudo inmigrantes–, se fue difundiendo por América Latina, conforme los estilos de vida miamescos y californianos de las burguesías y clases medias altas del continente se fueron diseminando. Son reiterados los intentos, por ejemplo, de barrios de la Barra da Tijuca (que ya fue caracterizada como “la Miami de América del Sur”) para hacer aprobar, mediante referendos, la separación de sus locales de vivienda de la ciudad de Río de Janeiro. Han fracasado sistemáticamente, sea porque domingos de sol dificultan el quórum necesario para que la consulta tenga validad legal, sea porque los barrios pobres aledaños votan masivamente en contra de esos intentos elitistas. Seguro que los moradores de barrios como Chacao, en Caracas, y otros enclaves privilegiados de ciudades latinoamericanas alimentan siempre ese sueño racista y separatista.
Es un planteamiento típico del desarrollo desigual de nuestras sociedades. Los prejuicios del sur de Brasil en contra del nordeste, de la ciudad de Buenos Aires en contra de los “cabecitas negras” y “descamisados”, entre tantos otros, se reproduce también en Europa; el ejemplo reciente del enorme crecimiento de la Liga del Norte, partido neofascista italiano, es una nueva expresión del prejuicio del norte –teniendo al progreso de ciudades como Milán y otras de la región– en contra del sur de Italia, de donde provienen exactamente los trabajadores que crean las riquezas de esa región, al igual que en los casos citados de Brasil y Argentina. Es un prejuicio de raza y de clase.
Es el mismo que hoy afecta gravemente a Bolivia. Las provincias de la llamada Media Luna, con su epicentro en Santa Cruz de la Sierra, tuvieron derrotados sus gobiernos, desde la dictadura de Hugo Bánzer a todos los gobiernos neoliberales que le sucedieron y que han concentrado como nunca la riqueza en Bolivia, han acentuado su apropiación privada y su desnacionalización. La caída de su derradero gobierno, el de Sánchez de Losada –refugiado en Estados Unidos, con demanda de destierro a Bolivia para responder por los asesinatos de cientos de bolivianos, en el intento desesperado de seguir protegiendo los intereses de las elites cruceñas y de las provincias del este del país– representó una gran victoria del pueblo boliviano que, por primera vez en su vida, ha elegido a un indígena presidente de Bolivia. Un país en que 62 por ciento de la población se reivindica indígena, solamente ahora ha logrado elegir un presidente que defiende los intereses de la mayoría de la nación.
Pero la minoría sigue disponiendo de gran parte de las riquezas del país. Fue afectada por la nacionalización de las riquezas naturales. Ellos, que hacían que la Bolivia pobre vendiera el gas a precio “solidario” a Argentina y a Brasil, mucho más desarrollados, ahora quieren quedarse con la gran tajada de los impuestos que el gobierno de Evo Morales ha recuperado para el país con la nacionalización. Quieren además impedir que la reforma agraria se extienda a todo el país, buscando reservarse el derecho a disponer de la concentración de tierras en sus provincias, para seguir exportando soya transgénica y acumulando riquezas para ellos y no para el país y el pueblo boliviano.
Han convocado un referendo que intenta legalizar su separatismo racista. Racista, porque su prensa monopólica no esconde sus prejuicios contra los indígenas, contra Evo Morales, no deja de contraponer su raza blanca a la de la gran mayoría del pueblo boliviano, a quienes han secularmente explotado, discriminado, oprimido, humillado. Han mantenido una consulta a la que la justicia boliviana negó cualquier valor legal, que ha sido condenada por todo tipo de organismo internacional, de gobiernos de la región, de fuerzas democráticas.
Es un intento, no accidental, apoyado por el gobierno de Estados Unidos y su embajada en La Paz, envuelta abiertamente en intentos de espionaje y de financiamiento del separatismo racista. Ese bloque de fuerzas del separatismo racista tiene que ser derrotado para que el pueblo de Bolivia pueda seguir adelante, construyendo la más avanzada Constitución del continente: plurinacional, pluriétnica, pluricultural. Para que los pueblos originarios puedan afirmar su soberanía, para que los recursos naturales de Bolivia sean explotados en favor de su pueblo, para que la tierra produzca sanamente los alimentos que Bolivia necesita, para que el gobierno democrático y soberano de Evo Morales siga transformando a Bolivia en un país libre, a imagen y semejanza de su pueblo.

03 mayo 2008

BOLIVIA: ¿Qué hay detrás del autonomismo?

El dinero lo puede todo, dice aquel que está dispuesto a vender a su propia madre

Por: Rafael Bautista S. (Bolpress)

Si el 4 de mayo aparece como un ultimátum, conviene aclarar qué es aquello que provoca semejante intimidación. Sostener una oposición a los “estatutos” por su ilegalidad es oponerse sólo a la forma; una oposición por su ilegitimidad va más allá, pero aun no logra desentrañar aquello que digita aquel ultimátum.
Es decir, para estar en contra de algo, hay que estarlo por las razones correctas; las demás imputaciones son meros adjetivos que se suman al alud de observaciones que se tenga: el cómo y el quién son parte del escenario, pero lo fundamental es siempre el por qué.
Entonces, ¿qué hay detrás del autonomismo? Porque lo que se nos presenta es una apariencia, es decir, hay algo que se oculta. Conviene aclarar que el “ismo” es aquello que delata a este discurso. Si bien la autonomía tiene raíces en demandas indígenas de larga procedencia (en cuanto autodeterminación de los pueblos, reivindicación histórica que busca recomponer y restaurar formas de vida truncadas por la colonia y la republica), el discurso “autonomista” aparece operando una transformación semántica en el concepto; se invierte el sentido original: aquello que operaba una demanda histórica es cooptado para justificar y legitimar la recomposición en el poder de una oligarquía emparentada al capital transnacional. Se trata entonces de un rapto. Son las propias banderas de lucha de los oprimidos las que se usan para recomponer la hegemonía descompuesta del elitismo político y cultural del sector más reaccionario de este país.
Pero los motivos ideológicos tienen siempre un correlato real, que es, en última instancia, el suelo donde se construyen las justificaciones ideológicas. Entonces, vayamos desentrañando aquello que está detrás y digitando al “autonomismo” y su fatídica fecha, el 4 de mayo. Para ello, debemos primero mirar al norte. En 2005, la administración Bush, promulga la ley de Política Energética, que establece la obligación de duplicar la cantidad de etanol para el año 2012; en 2007, una nueva meta se hace política de Estado: producir 35 mil millones de galones de etanol para el 2017 (en 2005, si el planeta produce más de 9 mil millones de galones, USA participa apenas con 4 mil millones). Pero USA, ella misma, no puede cumplir la meta que se propone; para realizar aquello tendría que orientar toda su producción agrícola a un solo producto (no pudiendo cosechar caña, esto significa maíz), pero entonces tendría que disponer de toda su producción de maíz, es decir, tendría que destinarlo para un solo uso: el etanol; no puede hacer eso, pues supondría minar su soberanía alimentaria, tampoco puede ampliar su frontera agrícola y destinar, sus bosques por ejemplo, al agro. Le queda mirar hacia afuera, lo que le lleva a desear las tierras de Sudamérica; pues para producir los 35 mil millones de galones de etanol, necesita más de 40 millones de hectáreas. Por eso Bush se acerca a Brasil (pues es el país con más potencial cañero, además, la producción de etanol en base a caña de azúcar es superior a la que se puede obtener de maíz: 7000 litros de etanol por hectárea de caña contra 3000 litros por hectárea de maíz) y firma el acuerdo con Lula. Pero la cantidad de tierra que le ofrece Brasil no le basta.
Si el propósito norteamericano al provocar la independencia de Kosovo (también la “autonomía” sirvió de retórica útil) fue poseer un satélite militar y tener acceso al control de los energéticos provenientes del mar negro, el interés en los “autonomismos” es el de desestabilizar los gobiernos de la región (que no se sometan a sus necesidades) y disponer de tierras suficientes (baratas y desechables) para satisfacer su demanda creciente de etanol. La cual se hace política regional desde organismos creados para promover “desarrollo energético ecológico”; lo cual es una autocontradicción, pues es un desarrollo que nos subdesarrolla y lo de ecológico que tiene es, en realidad, necrológico: al disponer la tierra para la alimentación de autos de los países ricos socavamos la posibilidad de alimentación de la propia población local (la producción intensiva del monocultivo con transgénicos, de mayor productividad, sólo logra, a la larga, la depredación en los suelos y, lo que es más grave, socavar la capacidad reproductiva de la tierra). Los organismos patrocinados por USA están diseñados casi exclusivamente para articular políticas de sumisión a las necesidades gringas en la región, ya no sólo de la CONFILAR, sino del reciente “Consejo Interamericano de Etanol” (cuyas figuras cumbres son el hermano de Bush, Jeb Bush, el presidente del BID, Luís Alberto Moreno, el ex ministro de agricultura del Brasil, Roberto Rodríguez, etc.), que se dedica a promover la política energética norteamericana como la típica perorata colonial: que la “solución” para nuestro subdesarrollo consiste en exportar todos nuestros recursos.
La mayor parte de las más grandes transnacionales se dedican a los energéticos, y en un sistema político que garantiza y promueve el libre mercado, se entiende que la vinculación automática entre “aperturas” comerciales y subordinación nacionales, forman parte de una política global unilateral. No es casual que la infeliz invención de la “democracia” neoliberal fue la que acabó minando lo que de democrático tenían nuestros países; por eso el padrinazgo de los gringos no es gratuito y es, básicamente, el tipo de “democracia” que se nos impone después de las dictaduras (una vez que nuestras economías estaban re-ordenadas para subordinarse de modo legal y “democrático” a los interese del norte). Ahora, cuando las teorías económicas que promovió el imperio han mostrado su incapacidad y falsedad (llevando al mismo país anfitrión a una crisis con consecuencias demasiado peligrosas para el resto del planeta), conviene aclarar que su política, acorde a la economía neoliberal, contiene el mismo mal congénito: la “democracia” neoliberal es una “democracia” para las empresas, no para los seres humanos; por eso es una “democracia” pensada para servir a los negocios, a costa de la humanidad y del planeta. Ese es el tipo de “demo-cracia” que se guarda en las arengas de cívicos, prefectos y partidos de oposición en Bolivia, por eso, cuando dicen ser “demócratas” y respetar la voluntad popular se entiende lo siguiente: defienden al “demos” y al poder de ese “demos”: las empresas y la voluntad de ellas (por eso Rubén Costas y Marinkovic hablan en nombre de ese “demos”, su pueblo: los Monasterios, Kuljis, Saavedra Bruno, y demás familias que controlan Santa Cruz como su feudo).
A nivel internacional ese “demos” son las grandes trasnacionales, como la General Motors, la Ford y la Chrysler, quienes promueven el etanol para satisfacer la producción de automóviles que contempla la demanda del norte. Al no poseer USA de modo efectivo, por su fracaso en Irak (gracias a la resistencia del pueblo iraquí, que posibilita la ola insurgente en Sudamérica), el petróleo del medio-oriente, esto le obliga a otra suerte de control de energéticos mundiales, lo cual se concretiza en la apuesta a los mal llamados bio-energéticos o mejor llamados necro-combustibles. Con apenas el 7% de la población mundial, USA consume más del 50% de la energía mundial (sumadas sus transnacionales y sus bases militares movilizadas en el mundo); lo cual supone un negocio de cifras escalofriantes, aunque lo más escalofriante es lo que se avecina: una industria del hambre; pues si para llenar los 25 galones del tanque de un vehículo con etanol, se necesitan más de 450 libras de maíz, esa misma cantidad remediaría la alimentación de una persona por un año; es decir, por alimentar automóviles se deja de alimentar a la población mundial. Por eso el interés por el etanol se vuelve interés de las grandes transnacionales agroalimentarias, como Syngenta, Monsanto, Dupont, Dow, Bayer, BASF, quienes lideran además la producción de transgénicos (un atentado a la salud de la población mundial), y otras que dominan el comercio mundial de cereales, como Cargill, Archer, Daniel Midland y Bunge. Estas transnacionales empezaron a considerar a Sudamérica como el medio-oriente del etanol. No en vano Cevasa (la mayor productora de caña en Brasil) fue comprada por Cargill, lo mismo hace Bunge con la fábrica Vale do Rosario, Noble Group comprará la fábrica Pertibru Paulista, ADM anuncia una fábrica en Rondonópolis, Dreyfus adquiere cinco fábricas del grupo Tavares de Melo (segunda mayor productora de etanol), etc. Si a eso le sumamos que, a principios de 2007, el BID promueve inversiones de 3.000 millones de dólares (incremento fabuloso) para los agro-combustibles en países como Brasil, El Salvador, Republica Dominicana y Haití; las tendencias indican claramente una política global de acabar con el hambre acabando con los hambrientos (dos tercios del planeta), pues además de recortar la producción destinada a los alimentos, se elevan los precios produciendo una escasez artificial de estos.
El PNUD estimaba, en el 2000, en 80 mil millones de dólares, por diez años, el monto que se necesitaría para garantizar el acceso mundial al agua potable, nutrición infantil, educación universal primaria, salud, etc. No existieron tales recursos para semejante empresa. Pues países ricos, como USA, reacios a remediar los estragos que ocasiona el libre mercado en sus propias poblaciones, fueron los menos interesados en paliar el hambre en el mundo (seguramente porque eso no les rinde ganancias); pero sí son los primeros en auxiliar diligentemente al sector empresarial (los únicos beneficiados del libre mercado); por eso no es raro encontrar en las políticas económicas neoliberales, planes de salvamento bancario, sobre todo de bancos en dificultades, transformación de títulos desvalorizados por dinero fresco, etc. La actual crisis financiera le está costando a la economía mundial un millón de millones de dólares. Es decir, salvar a la banca privada le cuesta más al planeta que alimentar a toda la población mundial. Pero sucede que salvando los negocios no se salva al planeta, es más, salvando los negocios se condena a la humanidad y al planeta. Aquellos 800 mil millones que se requería para garantizar derechos elementales no sólo garantizan la vida sino que, garantizada esta, garantiza todo lo demás, hasta los negocios tan estimados por los países ricos. Esto demuestra la lógica suicida que digita a los organismos financieros mundiales y la voluntad de poder que actúa en las transnacionales, a la hora de decidir dónde, cómo y cuándo invierten. Se trata precisamente de la racionalidad que subyace a la política económica neoliberal.
La cual no está, para nada, alejada de nuestra crítica situación actual; pues la mayor parte de la producción de soya de nuestro país está en manos de capital brasilero y, si hilamos fino, este capital nos remite inmediatamente al capital transnacional mundial. Como la oligarquía cruceña, además de torpe e ignorante, no es lo suficientemente audaz para hacerse ella misma con el negocio, trabaja para aquellos que son, en definitiva, los verdaderos beneficiarios. El envalentonamiento y las ingentes cantidades de dinero les vienen de allí. Según los “estatutos”, es el prefecto (que ahora querrá llamarse emperador o empedrador de la avenida que reciba al capital del necro-combustible) el único con la potestad de decidir la posesión de la tierra (y sus compadres logieros, claro); como ellos mismos nunca han tenido la capacidad de transitar de la materia bruta a la materia procesada (o cultivada, de modo literal), entonces se entiende que, a lo mucho, toda su estrategia política se diluya en garantizar la posesión legal de las tierras que serán destinada a satisfacer las necesidades del norte. Las últimas declaraciones del prefecto de Santa Cruz son manifestaciones no sólo de la ignorancia que digita esos exabruptos sino del envalentonamiento que le produce el espejismo que le pinta el “good business” que significa disponer las tierras del oriente para satisfacer las necesidades del norte; el dinero lo puede todo, dice aquel que está dispuesto a vender a su propia madre si le ofrecen un buen precio. Y un excelente precio es el que ofrece el norte (para los judas por supuesto); como lo que proclama cínicamente la Condolezza (el as bajo la manga del sector fascista straussiano para continuar la política Bush: es negra y mujer, la mejor carta contra la pelea suicida de Obama y Clinton): “cuando promovamos nuestros intereses (sic), en concierto con aquellos países que comparten nuestros valores fundamentales (sic), el mundo será más próspero, democrático y pacífico”.
Ya el Banco Mundial aseguró que más de treinta países enfrentan disturbios por los precios en los alimentos, como en Haití, Egipto o Filipinas (donde el gobierno anunció medidas drásticas a quienes elevan el precio del arroz). Es decir, el problema con el que amanece el siglo XXI ya no son los recursos, en sentido abstracto, sino los mismos alimentos que procuran la vida de los seres humanos. No hay secretos, el etanol es la principal razón del aumento de los precios de los alimentos esenciales de la alimentación mundial.
Toda la parafernalia que han tejido los medios, inventando una legitimidad que, poco a poco, se está desinflando, muestra la pérdida de sentido de realidad que posee la oposición en Bolivia. Los espejismos suelen tener ese efecto, como aquel slogan que patrocinaba la era de la aldea global: “las materias primas no importan más; son las ideas las que mueven el desarrollo económico”. La economía del conocimiento fue otra ilusión que la creó otro espejismo: el petróleo barato. Las guerras provocadas por el imperio hicieron trizas estas ilusiones y mostró la verdadera cara de una situación monumentalmente injusta e irracional: es el tercer mundo el que subsidió, con la vida de sus habitantes y, ahora, con la vida de todo el planeta, el despilfarro insensato del primer mundo. Esa insensatez la expresan, ahora, los líderes “autonomistas”: no importa descuartizar al país, acabar con la población y con la nación; ya el prefecto de Santa Cruz expresó: “este país tocó fondo, ya no tiene remedio”. Lo mismo piensa el imperio del planeta. ¿Qué solución se pretende entonces? Ninguna. Por eso la administración Bush es tan fundamentalista como aquellos a quienes maldice. Por eso acuden a un extremismo que delata su verdadera mentalidad; en nuestro caso se trata del “autonomismo”, un espejismo que dice todo y nada, pero que, en última instancia, expresa la voluntad de aquel que quiere tenerlo todo sin rendir cuentas a nadie, que si pierde algo hará que todos pierdan todo. Por eso es el “ismo” el que opera transformando el sentido original de algo que pudo ser una opción de reivindicación histórica, pero ahora opera todo lo contrario. Esa trasformación semántica, decíamos, responde a una lógica que invierte el sentido original de algo para inyectarle uno totalmente contrario. De modo que se produce un encubrimiento. Por eso es necesario mostrar esa transformación semántica que se opera, a partir de un contexto global que expresa una voluntad imperial suicida, que apuesta por su confort sacrificando a toda la vida en el planeta.
Políticamente, en el contexto boliviano, se trata, de una expropiación de la decisión. Es lo que manifiestan los “estatutos”: que la decisión no puede ampliarse, es decir, democratizarse, porque esto afecta al sistema institucional democrático neoliberal aun vigente. Decíamos: la clase de democracia que expresa el “autonomismo” es la “democracia” neoliberal: su “demos” no tiene presencia humana, por eso aquella “democracia” es un eufemismo (si se usurpa la decisión, en nombre de la “democracia”, lo que se usurpa es la democracia misma). Si no hay ampliación democrática entonces hay restricción de esta, lo cual significa la anulación de la democracia misma. No se trata de descentralizar el poder sino acumular todo el poder posible. Es una estrategia defensiva, urgente, que se impone una oligarquía en proceso de desplazamiento. Frente a la avalancha popular, le queda reagruparse y asaltar de nuevo el poder. Pero esto no puede decirlo con todas sus letras, por ello acude al encubrimiento. Como la hegemonía oligárquica ya no puede sostenerse en sus propios dogmas, tiene necesariamente que usurpar un nuevo discurso para cobijar en éste la legitimación de su dominio. Es una posición cínica que instrumentaliza una demanda para reproducir sus propios intereses; no cree honestamente en el discurso que emite, por eso lo impone a la fuerza. Aunque el “autonomista” se cobije en una retórica democrática, amenaza, como es su costumbre; por eso el 4 de mayo es su ultimátum. El “ismo” es lo que retrata la exageración de su condición: no obedece a ley ninguna, salvo, claro, a la ley que se inventa él mismo y que la impone a palos; los demás no sólo no tienen razón sino que no tienen siquiera derecho a oponérsele. Absolutismo frecuente en el discurso neoliberal, que consiste en negar que los demás son también seres humanos. Por eso importan más los negocios, es el “absoluto” en el que se mueve el empresario cruceño agroindustrial; la vida de la gente es lo “relativo”: si se mueren no hay problema.

¿QUIÉN ES PHILIP GOLDBERG, EL EMBAJADOR DE EE.UU EN BOLIVIA?

EXPERTO EN PROCESOS SEPARATISTAS
De acuerdo al currículum vitae distribuido oficialmente por la Embajada de Estados Unidos en La Paz, Philip Goldberg participó desde los comienzos de la guerra civil yugoslava que estalló en la década de los noventa, hasta la caída y enjuiciamiento del presidente serbio Slobodan Milosevic.

Entre 1994 y 1996 se desempeñó como “oficial de escritorio” del Departamento de Estado en Bosnia, coyuntura en la cual estalló el conflicto entre los separatistas albaneses y las fuerzas de seguridad serbias y yugoslavas.

En ese mismo periodo se desempeñó como Asistente Especial del Embajador Richard Holbrooke, quien fue artífice de la desintegración de Yugoslavia y la caída de Milosevic. “En ese último cargo” —informó la Embajada— “fue miembro del equipo negociador estadounidense en la preparación de la Conferencia de Paz de Dayton y Jefe de la Delegación Estadounidense en Dayton”.

El Embajador Goldberg fue también funcionario político y económico en Pretoria, Sudáfrica, posteriormente funcionario consular y político en la Embajada de Estados Unidos en Bogotá, Colombia, donde comenzó a interesarse en la política latinoamericana.

Tras ejercer el cargo de Ministro Consejero de la Embajada de Estados Unidos en Santiago de Chile del 2001 al 2004, Goldberg retornó a los Balcanes para dirigir la misión estadounidense en Pristina, capital de Kosovo, desde donde apoyó el enjuiciamiento en el Tribunal de La Haya del ex dictador Milosevic (fallecido el 11 de marzo del 2006).

DE KOSOVO A BOLIVIA

Antes de su traslado a Bolivia, Goldberg trabajó desde Kosovo para la separación de los Estados de Serbia y Montenegro, que se produjo en junio del año pasado como el último resabio en la desaparición de Yugoslavia.

La desaparición de Yugoslavia se desarrolló durante una sangrienta década de guerra civil gestada a partir de procesos de “descentralización” y “autonomías” que se impusieron finalmente con la intervención militar norteamericana y la presencia de tropas de la OTAN y la ONU que ocuparon los Balcanes para pacificar esa región.

La guerra civil yugoslava tuvo como rasgo principal la llamada “limpieza étnica” que consistió en la expulsión y aniquilación de los tradicionales grupos étnicos que componían los territorios de Yugoslavia. El más cruel de este exterminio racial se produjo entre serbios y croatas.

Bolivia, a sólo tres meses de la llegada del Embajador Goldberg, comienza a sufrir un exacerbado proceso de racismo y de autonomías separatistas, como en los Balcanes, que se gestaron desde la ciudad oriental de Santa Cruz, donde gobierna una élite integrada, entre otros, por empresarios de origen croata que crearon un movimiento federalista denominado “Nación Camba”.

Uno de los principales líderes cruceños de aquel movimiento separatista es el empresario agroindustrial y socio de capitalistas chilenos Branco Marinkovic,quien asumirá el próximo mes de febrero la conducción del Comité Cívico de Santa Cruz, ente que motoriza este proceso ejerciendo presión movilizada contra el gobierno de Evo Morales.

LA AUTONOMÍA SEPARATISTA

La “Nación Camba” de Marinkovic arrastra junto a Santa Cruz a los departamentos de Beni, Pando y Tarija (donde se encuentran los mayores reservorios de gas natural en Bolivia), cuyas poblaciones votaron a favor de las autonomías departamentales en un referéndum celebrado en julio del año pasado,conformando la llamada “media luna” que representa la mitad oriental del país.

Los departamentos occidentales de La Paz, Chuquisaca, Potosí, Oruro y Cochabamba votaron por el No a esa autonomía, manteniendo su vinculación directacon el gobierno central de Evo Morales y separados en los hechos de los cuatro departamentos autonómicos de la “media luna”.

Este separatismo “autonómico” —que deberá ser reconocido por la nueva Constitución Política del Estado en virtud a una Ley de Vinculariedad con la actual Asamblea Constituyente— se agravó con una decisión improvisada por el gobierno del ex presidente Carlos Mesa, en el 2004, cuando la “Nación Camba” había presionado mediante cabildos y huelgas cívicas para la elección en urnas de Prefectos (gobernadores departamentales). Anteriormente los prefectos eran designados directamente por el Presidente de la República manteniendo la unidad del Poder Ejecutivo, atribución que no podrá ejercer el nuevo presidente EvoMorales quien se ve obligado a gobernar casi en forma separada de los cuatro prefectos autonómicos.

En Cochabamba, Departamento que se halla exactamente al centro entre oriente y occidente —y donde comenzaba a gestarse una alternativa integradora al separatismo con el planteamiento de autonomías megaregionales en vez de las autonomías departamentales— su prefecto Manfred Reyes Villa, abusando su condición de autoridad electa, pretendió desconocer los resultados del Referéndum del 2 de julio y forzar ilegalmente una nueva consulta para anexar Cochabamba a la “media luna”, rompiendo el frágil equilibrio entre autonómicos y no autonómicos.

LA RAZZIA DE COCHABAMBA

Pese a ser cosa juzgada en las urnas, Reyes Villa trató de forzar la realización de un nuevo referéndum autonómico para unir Cochabamba con Santa Cruz, movilizando a los sectores urbanos más conservadores de la sociedad cochabambina.

El movimento popular y sobre todo las organizaciones agrarias e indígenas de las 16 provincias de este Departamento, que venían exigiendo una cogestión campesina en la administración prefectural ante la forma excluyente, prebendal y corrupta con que Reyes Villa gobernaba desde la ciudad de Cochabamba (capital del Departamento), llegaron aquí para exigirle al Prefecto una rectificación de su política.

Más allá de atender el justo reclamo de las provincias, Reyes Villa promovió la organización de grupos fascistas juveniles, asesorados por la Unión Juvenil Cruceñista que opera en Santa Cruz, con el objetivo de “expulsar a los indios de la ciudad”. Así estalló la jornada trágica del 11 de enero, el pasado jueves,cuando se suscitó una violenta razzia que culminó con dos muertos y 120 heridos de gravedad, en su mayoría campesinos. Tras los luctuosos hechos, la Plaza 14 de Septiembre (sede de la Prefectura y símbolo del poder departamental) ha sido ocupada por más de 50.000 indígenas provenientes de las 16 provincias exigiendo la renuncia de Reyes Villa.

El día en que miles de “hijitos de papá” perpetraron aquella la razzia armados con cachiporras, bates de béisbol, palos de golf, tubos de fierro e incluso armas de fuego, Reyes Villa abandonó la ciudad y se dirigió a La Paz para reunirse con los cuatro prefectos autonómicos y con personeros de la Embajada norteamericana.

Pese a que el gobierno abrió todos los espacios de diálogo posibles, Reyes Villa se negó sistemáticamente a concertar con los representantes provinciales,“autoexiliándose” en Santa Cruz, desde donde pretende hoy convertir el problema en un explosivo conflicto nacional, amenazando contra la estabilidad y la democracia de este país presidido por un indígena.

LA CIA Y REYES VILLA

La influencia de la CIA y del embajador Goldberg en la conducta política de Reyes Villa (un ex capitán de Ejército ligado a las dictaduras de Banzer yGarcía Meza) es inequívoca.

El prefecto separatista ha impedido sistemáticamente la solución pacífica del conflicto y su entorno desarrolla una sañuda campaña desinformativa que busca crear las condiciones para un enfrentamiento a escala nacional.

La Embajada norteamericana está desplegando una logística de adoctrinamiento colectivo en contra de la emergencia indígena, promoviendo un odio racial y separatista que se hizo patente en la jornada del 11 de enero, en concomitancia con organizaciones empresariales como la Cámara de Industria y Comercio (Cainco) de Santa Cruz, que apoya abiertamente a Reyes Villa y sus “asesores”.

02 mayo 2008

BOLIVIA: POR UN PLATO DE LENTEJAS


Una oligarquía avara y racista, capaz de deshacer su país y despreciar a sus compatriotas

Por: Jorge Gómez Barata

Al trabajar para disolver su Estado y su Nación y levantar en ese espacio enclaves locales que recuerdan principados medievales, la oligarquía boliviana cree que avanza cuando en realidad retrocede, revelando el primitivismo de una casta que actúa según atavismos implantados por las estructuras ideológicas de la conquista.
Deslumbrada por el dinero fácil del petróleo y el gas y con la ilusión de que distribuido entre menos tocarán a más, la oleoligarquía boliviana asume ante sus compatriotas una posición idéntica a la adoptada por los monarcas, los obispos y los papas del siglo XV.
En el medioevo, cuando todavía no existían las naciones ni los estados, era frecuente que los señores feudales reclutaran tropas mercenarias a las que pagaban con lo que cada cual obtuviera en el saqueo de las plazas conquistadas. Esa fue la mentalidad con que España y Portugal emprendieron la conquista de América y la ideología sembrada en las oligarquías que recibieron las republicas como botín.
Lo diferente en la colonización de América fue que, en el saqueo de los templos y los palacios, las tumbas y las poblaciones de México, Perú y Centroamérica, los ocupantes se percataron de que con la tecnología a su alcance, los pueblos originarios apenas habían obtenido una mínima porción del oro y la plata contenido en las entrañas de la tierra.
La explotación minera en gran escala formada por decenas de miles de minas, instalaciones para el procesamiento, almacenamiento y trasiego del mineral hasta los puertos de embarque y la creación de facilidades para avituallar a las flotas para la travesía hasta las metrópolis, dieron lugar a los asentamientos y al surgimiento de las ciudades, las haciendas ganaderas y las plantaciones.
El esquema se completó cuando la cría de ganado y el fomento de ciertos cultivos en México, Sudamérica y las Antillas, originalmente promovida para abastecer las localidades y a los trabajadores de las minas, se reveló como una empresa económicamente viable y alcanzó capacidad de exportación para una Europa hambrienta que de ese modo dispuso de carne, cueros, lana, azúcar, café, tabaco, especias y maderas. A la maldición del oro y la plata se sumó la del latifundio, la plantación, la estancia y el modelo agroexportador.
En aquel proceso tuvo lugar una imbricación de la cultura de los pueblos originarios, capaces de localizar las vetas y de cultivar la tierra con los conocimientos y las tecnologías de los europeos, que incorporaron herramientas, aperos de labranza, animales de trabajo y de cría y semillas. El conjunto dio lugar a lo que hoy llamaríamos un milagro económico, que ofreció a los europeos la posibilidad para implementar mecanismos de cooperación que, además de permitirles alcanzar sus objetivos, favorecieran la vida y el progreso de los pueblos originarios. Fue una oportunidad perdida.
Casi nadie recuerda la antológica historia de Potosí, la magnifica localidad boliviana, primer productor mundial de plata durante tres siglos y que fue la más rica y poblada ciudad del Nuevo Mundo con más habitantes que Madrid, Roma o París y que en 1625 pasaba de 100 000 almas.
Con plata del Cerro Rico, los lugareños compraban lencería de Holanda, sombreros en Paris, gemas del Oriente, porcelanas húngaras, cristales de Venecia, alfombras persas y seda china. No había en Europa una Casa de Moneda que acuñara tanto dinero como la suya ni iglesias con altares donde los ángeles tuvieran de plata las alas. Tanta riqueza demandó la construcción de mansiones, conventos, mercados, calzadas, fuentes, muebles, carruajes e hizo exclamar a Cervantes: “Vale un Potosí”
Pero Potosí era parte del esquema depredador donde el esplendor terminó con el mineral. De aquello que pareció un progreso, quedó el legado maldito de ocho millones de muertos, un país estructuralmente contrahecho y una oligarquía avara y racista, capaz de deshacer su país y despreciar a sus compatriotas con la ilusión de disfrutar para ella los lucros del petróleo.
Tal vez más temprano que tarde los trabajadores y los jóvenes, los hombres de campo y los pobladores humildes de los departamentos separatistas, que embaucados por promesas basadas en el reparto de migajas que jamás serán cumplidas, se aprestan a dar su voto a la oligarquía vendepatria en contra de sus hermanos de sangre y de clase, se arrepentirán lo mismo que aquel que en días de ignominia cambió la primogenitura por un plato de lentejas.

28 abril 2008

BOLIVIA: EL MISMO DIVISIONISMO QUE EE.UU. USO EN PANAMA EN 1903


El plebiscito cruceño del 4 de mayo

Cuando escucho los dramáticos acontecimientos que afectan a la hermana república de Bolivia en estos días tengo una fuerte sensación de “deja vú”, como dirían los franceses. Esto lo he visto antes. ¿Dónde? ¡Ah! Es la misma estrategia de Estados Unidos que separó a Panamá de Colombia en 1903 para apoderarse del canal.
Los panameños que aún creen en las mentiras históricas contadas por nuestros historiadores al servicio de la oligarquía y el imperialismo yanqui, especialmente aquellos que se dicen de “izquierdas”, que miren hacia Bolivia en 2008, y aprenderán algo de historia panameña.
En Bolivia, desde la elección abrumadora del presidente Evo Morales, en enero de 2006, el imperialismo norteamericano y europeo, en asocio con la oligarquia blanca que ha explotado, oprimido y discriminado a la mayoría indígena de ese país por 500 años, se han dedicado a la tarea de sabotear todas las iniciativas del gobierno.
Primero, empresas transnacionales y oligarcas “nacionales”, trataron de bloquear la nacionalización del gas decretada por Evo. Recurso natural que dichas empresas venían explotando por décadas sin entregar al país casi nada de las ganancias que se embolsaban.
Luego procuraron sabotear la Asamblea Constituyente, electa democráticamente, en que el pueblo de TODAS las provincias (incluida Santa Cruz) ratificó, para redactar un nuevo modelo de país, a los partidarios de Evo Morales y a una mayoría de diputados indígenas, hasta entonces excluida de la participación política y las grandes decisiones.
Inventaron que, para aprobar los artículos de la nueva Constitución, el gobierno debía aceptar de las imposiciones de una oposición castigada con una escasa representación por parte del voto popular, aduciendo una que sólo podía aprobarse por una mayoría de 75% de los diputados y no por mayoría simple (mitad más uno),
Cuando, después de meses de sabotaje, los diputados decidieron aprobar la nueva Carta Magna, cuetionaron la “capitalidad” de La Paz, obligaron a mover de ciudad las sesiones y pusieron manifestantes violentos que agredieron a los diputados aymaras, quechuas y de otros grupos étnicos en las puertas de la Asamblea Constituyente.
En el interín, la oligarquía racista boliviana, asesorada por el embajador yanqui Philp S. Golberg (que antes trabajó en Kosovo ayudando a la fragmentación de las exYugoslavia), inició una campaña para prejuiciar a los “mestizos” contra los indígenas. Campaña acompañada de ataques armados de grupos paramilitares contra organizaciones obreras y populares que apoyan al gobierno. El objetivo, anular su presencia en las provincias del este del país donde los pueblos originarios son menores que en la sierra.
Su labor de división del país continuó tratando de legitimar ideológicamente la existencia de dos Bolivias, la blanca y la india, para justificar la división del país, el desconocimiento del gobierno y las autoridades legítimamente electas. Ese divisionismo, disfrazado de “separatismo” adoptó ahora el llamado a unos referéndums ilegales en Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija que buscan declararse independientes del gobierno central.
Como ha dicho el diplomático boliviano, Jorge Alvarado: “Ellos persiguen separarse de Bolivia porque consideran que en su territorio se encuentran las mayores riquezas, reservas importantes de hidrocarburos, las tierras más productivas y con esas riquezas pueden mantenerse”. Cuyos frutos no quieren compartir con las mayorías desposeídas, tal y como vienen haciendo desde la Colonia.
Agrega el embajador boliviano, “detrás de todo esto está el imperio”. “Quieren es dividir al país para reinar –señala- no sólo en Bolivia, sino en Latinoamérica, porque la intención de Estados Unidos es dividir a los países latinoamericanos con esos pretextos del separatismo”.
El objetivo de Estados Unidos es claro: obtener el control de los recursos naturales bolivianos, en especial el gas, que serán cedidos gustosamente por los gobernadores separatistas, anulando los impuestos y la nacionalización hecha por Evo Morales.
La política contienental de Estados Unidos del “divide y vencerás” no es nueva. Tiene 200 años de aplicación en el continente, desde la famosa doctrina del “América para los americanos”. Y fue advertida y vaticinada por Bolívar numerosas veces, en especial en la convocatoria al Congreso Anficitiónico de Panamá en 1826.
Ese “divide y vencerás” se aplicó literalemente en Panamá, en 1903, por parte de Teodoro Roosevelt para apoderarse de nuestro principal recurso natural, la posición geográfica, y construir un canal controlado por ellos.
Primero propusieron un borrador de tratado tan leonino que, cuando los negociadores colombianos (Martínez Silva y Vicente Concha) se opusieron, forzaron su retiro, hasta que el embajador colombiano firmó, sin consultar a su gobierno, el oprobioso Tratado Herrán-Hay en enero de 1903.
Cuando el tratado empezó a encontrar una tenaz resistencia de la opinión pública, panameña y colombiana, y se hizo evidente que no se aprobaría sin modificaciones en el Senado colombiano, Estados Unidos empezó a preparar el “plan b”, es decir, la separación de Panamá de Colombia.
Para ello contó con la decidida colaboración de la oligarquía conservadora panameña, hasta ese momento aliada del gobierno conservador de Bogotá presidido por Marroquín, cuyos líderes eran, casualidad (!), dos empleados de la Compañía del Ferrocarril de Panamá, José A. Arango y Manuel Amador Guerrero (el último cartagenero). Cerradas las sesiones del Senado en Bogotá, el 30 de octubre de 1903, se procedió a realizar la separación el 3 de noviembre, con una cuantiosa flota militar norteamericana.
Quince días después se firmaba en Washington el Tratado Hay-Bunau Varilla, por un francés accionista de la Compañía Nueva del Canal, con aprobación de la ilegal Junta Provisional de Gobierno panameña, compuesta por conspicuos oligarcas del patio, que lo ratificó en inglés y sin traducción oficial. Por esa vía, Estados Unidos se apropio del Canal de Panamá, del que salieron en el año 2000 después de un siglo de luchas generacionales del pueblo panameño.
Para dar apariencia legítima a este acto intervencionista, los historiadores al servicio de la oligarquía, procedieron a reescribir la historia tratando de encontrar un supuesto anticolombianismo de los panameños durante el siglo XIX, igual que hoy hace la oligarquía boliviana para dividir al pueblo entre “indios” y “cambas”.
Lamentablemente, en Panamá, mucha gente progresista sigue imbuida de la falsificación histórica sin querer aprender la lección que nos legara el propio Libertador Simón Bolívar: sólo la unidad nos hará libres, los divisionismos regionalistas son fomentados por intereses extranjeros y oligarquías locales para sojuzgarnos.
Por ello, los panameños más que nadie, debemos ser plenamente solidarios con el pueblo boliviano que pugna por su liberación, denunciando a los divisionistas de hoy, hijos de la casta de traidores que nos fragmentaron el siglo pasado para beneficio del imperialismo norteamericano.
¡Viva Bolivia unida!
¡No a los ilegítimos referéndums separatistas!
¡Manos yanquis fuera de Bolivia y Latinoamérica!
¡Por la unidad latinoamericana!

25 abril 2008

CAMPAÑA MUNDIAL DE SOLIDARIDAD: TODOS CON BOLIVIA


La conspiración para dividir Bolivia debe ser denunciada

El proceso de cambios a favor de las mayorías en Bolivia, corre el riesgo de ser brutalmente coartado. El ascenso al poder de un presidente indígena, electo con un respaldo sin precedentes en ese país, y sus programas de beneficio popular y de recuperación de los recursos naturales, han tenido que enfrentar desde los primeros momentos las conspiraciones oligárquicas y la injerencia imperial.
En los días más recientes, la escalada conspirativa ha alcanzado sus cotas máximas. Las acciones subversivas y anticonstitucionales con que los grupos oligárquicos pretenden dividir la nación boliviana, reflejan la mentalidad racista y elitista de estos sectores y constituyen un peligrosísimo precedente, no sólo para la integridad de ese país, sino también para la de otros países de nuestra región.
La historia muestra con sobrada elocuencia las terribles consecuencias que en todos los terrenos han tenido para la humanidad los procesos divisionistas y separatistas inducidos y respaldados por poderosos intereses foráneos.
Ante esta situación, los abajo firmantes queremos expresar nuestro respaldo al gobierno del Presidente Evo Morales Ayma, a sus políticas de cambio y al proceso constituyente soberano del pueblo boliviano. Al propio tiempo, rechazamos el llamado Estatuto autonómico de Santa Cruz por su carácter inconstitucional y por atentar contra la unidad de una nación de nuestra América.
Llamamos a todas las personas de buena voluntad a que unan sus voces para denunciar por todas las vías posibles esta maniobra divisionista y desestabilizadora en una hora histórica para la América Latina.
PAGINA WEB DE LA CAMPAÑA MUNDIAL DE SOLIDARIADAD TODOS CON BOLIVIA: http://www.todosconbolivia.org/