22 mayo 2008

Portal Informativo publica imagenes ineditas del operativo de captura de las Computadoras de Reyes

Un portal Informativo, en la mañana de hoy, publicó imagenes sin editar, de lo que fue el operativo casi militar, de captura de las computadoras de Reyes, esta cinta no se habia mostrado a la prensa, motivado a que se le habia quedado olvidada en el bolsillo de un pantalon que el General Naranjo jefe de la policia nacional, habia enviado a la Tintoreria. Pero un peridista que utiliza los servicios de esta misma tintoteria tuvo por casualidad acceso a los mismos. la informacion fue publicada en dos portales a los que el periodista tuvo acceso, los enlaces son los siguentes:

LA VERDAD

EL OJO CRITICO


Parte del Material ya esta en la Red, en un enlace de YOUTUBE:


28 abril 2008

IMPLICACIONES DE LOS DUEÑOS DE EL PERIODICO "EL TIEMPO" DE COLOMBIA, EN EL ESCANDALO DE LA PARA-POLITICA



Como Uribe, los Santos también son narcoparamilitares

Por: Miguel Suárez (Radio café stéreo/Argenpress)

En estos días donde el escándalo del parauribismo a tomado un nuevo auge y algunos “personajes del bien” han dejado el país para hacer “especializaciones” mientras se calma la marea, algunos personajes se muestran nerviosos y buscan levantar alguna cortina de humo buscando tapar su oscuro pasado.
Aparte de Uribe, el Mesías de los mafiosos, los Santos, se pasean nerviosos tratando de desviar la atención sobre su oscuro pasado.
Los Santos, dueños del medio de desinformación El Tiempo y de un sin numero de otros medios de desinformación, retoños tardíos y degenerados del ex presidente Eduardo Santos, quieren pasar como decimos los Colombianos “de agache” sus antiguas y no muy antiguas relaciones con los narcotraficantes con los cuales se han reunido y hasta negociado.
Según los datos conocidos hasta ahora, tres de ellos, Francisco, el Vicepresidente, Juan Manuel, el Ministros de guerra y Guillermo, se han reunido con los narcoparamilitares.
Según declaraciones del narcoparamilitar Salvatore Mancuso, cuando amenazo con contar toda la verdad y contó solo pequeña parte, el vicepresidente Francisco Santos, se reunió cuatro veces con él y con Carlos Castaño en la Costa y Bogotá. Entre ellas incluyó una que, según dijo, fue en la sede de EL TIEMPO.
En una de esa reuniones, en la vereda El Volador de Tierralta (Córdoba), Francisco les había pedido a el y a Castaño, crear un nuevo frente paramilitar en Bogotá, del cual Carlos Castaño le ofreció la comandancia.
Textualmente dijo Mancuso: 'me sorprendí porque lo noté identificado con la causa' y porque 'le dijo a Castaño que le gustaba el modelo (paramilitar) de Córdoba y que le gustaría que se repitiera en Bogotá'.
En una de esas reuniones, continuó Mancuso, 'Castaño le propuso a Santos que comandara el Bloque Capital, pero este se negó diciendo que no sabía de esas vainas'. El desmovilizado narcoparamilitar, aseguro que una semana después se reunió en Bogotá con algunos periodistas de El Tiempo y que luego Santos escribió una columna titulada 'Proyecto contrainsurgente' en donde hacía alusión a la estrategia de los narcoparamilitares.
Francisco, según los datos recogido mantenía una antigua relación con el Cartel de Medellín, muchos de cuyo miembros compraron al ejercito de la oligarquía colombiana el estatus de comandantes paramilitares.
Siendo jefe de redacción de El Tiempo, Francisco Santos Calderón se convirtió en noticia en 1990 al ser secuestrado, junto con otros periodistas, por la organización del asesinado narcotraficante Pablo Escobar. Por aquello del síndrome de Estocolmo, Francisco Santos comenzó una relación de aprecio y amistad con el capo y sus amigos.
Según se comenta, la honorable familia del creador del “Bloque Capital” de los paramilitares, Francisco Santos, negocio con el narcotraficante Pablo Escobar, para que este no le volara su periódico a través del reconocido narcotraficante Carlos Náder Simmonds, amigo de la familia Uribe y poderoso hacendado de Montelíbano (Córdoba) departamento donde tienen sus fincas, Alvaro Uribe, Salvatore Mancuzo y Carlos Castaño.
Según manifestaron en su momento los abogados del capo Pablo Escobar, los decretos de sometimiento a la justicia, promulgados por el presidente Gaviria, mediante los cuales se dio el escándalo conocido como la “Catedral”, fueron expedidos gracias a las negociaciones entre el confeso narcotraficante y la familia Santos.
El pomposo ministro de guerra, fundador del Partido de la U (por Uribe), también se reunió con los narcoparamilitares.
Según el mismo Salvatore Mancuso en la misma declaración, Juan Manuel Santos tuvo dos encuentros suyos con él y con Carlos Castaño en Córdoba. En una de los cuales les propuso 'una especie de golpe de Estado'. Golpe de estado que no se dio porque algunos personajes de la oligarquía tradicional se negaron a respaldar, trayendo como consecuencias el asesinato de alguno de ellos para silenciarlos y se dice en baja voz, que por eso fue asesinado el conservador Alvaro Gómez Hurtado.
Según Mancuso, la idea de Santos era crear un clima de conciliación que permitiría llamar a una asamblea constituyente y “tumbar” al entonces presidente liberal Ernesto Samper.
Ninguno de los dos “honorables” negaron los encuentros. El vicepresidente Francisco Santos, se escudo en una condición que no ejerce, el periodismo, para justificar la reuniones y su primo, el ministro de guerra Juan Manuel Santos, recurrió al mismo argumento que han utilizado casi todos los acusados del parauribismo: la paz.
Por su parte Guillermo Santos, el hombre de los computadores se conoce se reunión en una ocasión con Carlos Castaño en el norte de Colombia, reunión a la que fue invitado Salvatore Mancuso, pero este se negó a asistir.
En la conversación entre Castaño y Mancuso, donde el primero invita al segundo, Castaño se refiere a ellos en términos muy familiares, dice “mañana tengo una reunión con Guillermo Santos, el hermano de Francisco, le gustaría asistir?”
Según la jurisprudencia Uribista, todo el que se reúna con “terroristas” y según el imperio y ellos lo acatan, los narcoparamilitares son terroristas, de inmediato adquieren la condición de terrorista y según el general Padilla, se convierten en objetivo militar, ¿qué pasa con los Santos?.
No son las declaraciones de Mancuso y los hechos suficiente razón para abrir una investigación por lo menos contra Guillermo Santos ya que al vicepresidente, por sustracción de materia no hay quien lo juzgue y al ministro de guerra un tribunal de bolsillo descartó abrir proceso en su contra?
Los Santos por su condición, deberían ser los primeros en estar encarcelados.

26 abril 2008

INTERPOL DESCREDITA A COLOMBIA EN EL CASO DEL COMPUTADOR DE RAUL REYES


SE CAE A PEDAZOS, LA MENTIRA MONTADA POR EL PARA-GOBIERNO DE URIBE


Por: Agencia Bolivariana de Noticias (ABN)

Caracas 25 Abr. ABN.- La interpretación que en Colombia se hizo de los documentos encontrados en el computador personal del miembro de las FARC, Raúl Reyes, fueron desacreditados por analistas de la Secretaría General de la OEA.

Un análisis de Autenticidad hecho por la Interpol al Computador Portátil de las FARC No prueba Nexos entre Venezuela y los Rebeldes.

Explicaron que no existe evidencia que indique que los documentos disponibles para el público pudieran servir de base para ninguna de las afirmaciones extremistas hechas por el gobierno colombiano en cuanto a que Ecuador y Venezuela tuvieran algún tipo de relación financiera con los rebeldes.

El documento explica que “Cualquier cobertura imparcial del próximo pronunciamiento de la Interpol dejará en claro que la autenticación de los computadores portátiles no implica la validación de las interpretaciones colombianas de su contenido”

A continuación la Carta Oficial dirigida alos medios;

Carta Abierta a los Medios de Comunicación:

Análisis de Autenticidad hecho por la Interpol al Computador Portátil de las FARC, No “Probará” Nexos Entre Venezuela y los RebeldesLa interpretación que en Colombia se hizo de los documentos ha sido desacreditada por analistas de la Secretaría General de la OEAHacia finales de este mes la Organización Internacional de Policía Criminalística (Interpol) determinará públicamente la autenticidad de los computadores portátiles recuperados en un campamento rebelde en Ecuador, luego del ataque a dicho refugio rebelde por parte del gobierno colombiano. Considerando la cobertura previa por parte de la prensa de la incursión y de los documentos, es para nosotros de suma importancia que los medios de comunicación interpreten de manera muy cuidadosa los hallazgos hechos por la Interpol. Durante la primera ronda de la cobertura del evento por los medios de comunicación, surgieron considerables problemas de inconsistencia precisamente como resultado de la brecha existente entre las exageraciones de Colombia y lo que realmente dicen los documentos.1

Incluso si llegara a corroborarse que los computadores personales en efecto pertenecían a miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), no existe evidencia que indique que los documentos disponibles para el público pudieran servir de base para ninguna de las afirmaciones extremistas hechas por el gobierno colombiano en cuanto a que Ecuador y Venezuela tuvieran algún tipo de relación financiera con los rebeldes. De hecho, análisis independientes de los documentos indican que el gobierno colombiano ha exagerado de manera sustancial el contenido de estos documentos, quizás con fines políticos. Cualquier cobertura mediática de los hallazgos de la Interpol deberá dejar en claro que muchas de las acusaciones colombianas ya han sido ampliamente desacreditadas.

La interpretación colombiana ha probado ser tan débil que la semana pasada el señor José Miguel Insulza, Secretario General de la OEA, al rendir testimonio ante el Subcomité de la Cámara encargado de Asuntos del Hemisferio Occidental, indicó de manera inequívoca que “no existe evidencia” que vincule a Venezuela con los rebeldes colombianos. No obstante, esta afirmación de Insulza ha pasado virtualmente desapercibida para la prensa de habla inglesa.

Los analistas citan tres fallas primarias en las imputaciones hechas por el gobierno colombiano sobre los nexos entre Venezuela y las FARC:El “Dossier”: La idea de que el gobierno venezolano le proporcionó – o intentó proporcionarle – 300 millones de dólares a las FARC se basa exclusivamente en este extracto de una carta enviada por Raúl Reyes a la secretaría de las FARC:“En cuanto a los 300, los cuales en adelante denominaremos 'dossier', actualmente se están adelantando esfuerzos en atención a las órdenes del jefe al lisiado, las cuales explicaré en una nota aparte”.3

No hay una descripción clara de qué representan los “300”. Mientras los colombianos aseguran que se trata de una referencia a los 300 millones de dólares, igualmente podría tratarse de trescientos dólares o incluso trescientos rehenes. Nótese que esta carta tiene fecha del 23 de diciembre de 2007, dos semanas antes de la primera ola de liberación de rehenes por parte de las FARC.

El Contacto: Para poder creer que Hugo Chávez le estaba dando apoyo material a las FARC – más allá de su rol como negociador de rehenes – hay que aceptar que la persona a la cual los documentos de las FARC denominan bajo el nombre código “Ángel” es en efecto Hugo Chávez. Sin embargo, los documentos hacen referencia tanto a “Ángel” como a “Chávez”, a veces en el mismo párrafo. Da la impresión de que los documentos se refieren a dos personas distintas.

El Tiempo: Adam Isacson, del Centro para la Política Internacional4, ha hecho la evaluación más amplia de los documentos disponibles. Además de los puntos anteriores, Isacson concluyó que la comunicación entre el gobierno de Venezuela y las FARC coincidió casi exclusivamente con el período de tiempo durante el cual Chávez fue invitado a hacer las veces de mediador en las negociaciones por los rehenes.

Según palabras del propio Isacson, “Al ser consideradas en orden cronológico, las comunicaciones de la guerrilla que hacen referencia a Hugo Chávez y a Venezuela parecen revelar una relación cordial pero distante hasta el otoño de 2007”5, exactamente el tiempo en que se iniciaron las negociaciones.Nótese también que ya se ha probado la falsedad o lo sospechoso de otras acusaciones colombianas relacionadas con los computadores portátiles. Cabe destacar que las afirmaciones que indicaban que las FARC estaban conspirando para construir una “bomba sucia” fueron desechadas públicamente6 por el gobierno de Estados Unidos y por expertos en terrorismo de toda la región. Además se probó la falsedad de las acusaciones de Colombia sobre el hallazgo de una fotografía en los computadores portátiles y que mostraba una reunión entre líderes de las FARC y un funcionario del gabinete ecuatoriano.7

Aquí la discusión se trata del apoyo al terrorismo por parte del estado, y en el clima político actual nunca había habido tanto en juego. Dada la sensibilidad y las potenciales implicaciones para la paz en el hemisferio, es de vital importancia que los medios de comunicación sean más críticos que lo que han sido hasta la fecha con su propia cobertura. Cualquier cobertura imparcial del próximo pronunciamiento de la Interpol dejará en claro que la autenticación de los computadores portátiles no implica la validación de las interpretaciones colombianas de su contenido, y debería tomar nota tanto del análisis independiente de los documentos como de la declaración del Secretario General de la OEA.

Atentamente,


Charles Bergquist, University of Washington, Seattle

Larry Birns, Council on Hemispheric Affairs

Amy Chazkel, Queens College, City Univerity of New York

Avi Chomsky, Salem State College

Luis Duno Gottberg , Florida Atlantic University

James Early, TransAfrica Forum Board of Directors and Institute for Policy Studies Board of Directors

Samuel Farber, Brooklyn College, City University of New York

Sujatha Fernandes, Queens College, City University of New York

Lesley Gill, American University

Greg Grandin, New York University

Daniel Hellinger, Webster UniversityForrest Hylton, New York University

Diane Nelson, Duke University

Jocelyn Olcott, Duke University

Diana Paton, University of Newcastle, UK

Fred Rosen, North American Congress on Latin AmericaT.M Scruggs, University of Iowa

Sinclair Thomson, New York University

Miguel Tinker Salas, Pomona College

Mark Weisbrot, Center for Economic and Policy Research

John Womack, Harvard University

06 abril 2008

Carta de mexicana herida por bombardeo colombiano


Por: Lucía Andrea Morett Álvarez

Reciban un saludo sincero, bolivariano, desde una cama del Hospital Militar en Quito, Ecuador, en donde me recupero de las múltiples lesiones que sufrí a consecuencia del criminal bombardeo lanzado por el ejército colombiano a tierras del Ecuador el pasado 1 de marzo y por el cual murieron cuatro de mis mejores amigos. Me duelen muchas cosas, entre otras, que el gobierno mexicano intente con su silencio revertir la responsabilidad que, ante el mundo y la historia, tienen los autores de la masacre, para desviar la atención preguntándose qué estábamos haciendo allí, cuando además se sabe que llegamos al campamento unas pocas horas antes de la barbarie y lo hicimos en nuestra condición de civiles y estudiosos universitarios sin imaginar que íbamos a ser víctimas de una de las peores infamias cometida recientemente en América Latina, justo en un lugar al que se nos invitó para conocer las propuestas de paz.
Me duele que en un mundo lleno de comunicación, los medios y su poder tergiversen la realidad con absurdas y dolosas mentiras, y que con ellas busquen lastimar la dignidad de jóvenes que desde las vías pacíficas y legales queremos un cambio en la sociedad. Vean lo que les digo, ahora nos salen con la abominable pretensión, eso sí ampliamente difundida, "de que las autoridades colombianas nos van a interrogar". En qué cabeza cabe pensar que nuestro verdugo sea al mismo tiempo el juez de estos hechos y que sean además los asesinos quienes sentencien a las víctimas.
Cabe destacar que existe ya un culpable confeso, a Álvaro Uribe se le debe investigar y castigar y lo mismo debe hacerse con otros autores materiales e intelectuales, a todos aquellos que nos lanzaron bombas igualitas a las que arrojaron en guerra contra Irak, para después atacar por la espalda a los heridos.
Nosotros no cometimos ningún delito, ingresamos y transitamos legalmente en el Ecuador, participamos de actividades públicas y, en cambio arteramente se nos acribilló. Tan abrumadores son los hechos que el Fiscal General de esta nación me ha dicho que no hay nada en mi contra, que fui víctima y me deseaba una pronta recuperación.
Quiero decirles desde este hermoso pueblo ecuatoriano que me ha abierto sus brazos y su solidaridad, que sé que allá en México el coraje y la dignidad también están encontrando su lugar y que son muchos los actos y las formas mediante las que se exige que este crimen de Estado no quede impune. Gracias por estar con nosotros, con Juan, con Fernando, con Verónica, con Soren.
Tengo la confianza que no estoy sola, que la gente de mi pueblo sabrá luchar y hacer justicia; que en la UNAM nuestras autoridades han condenado los crímenes y han estado a la altura de los acontecimientos para defender el derecho a pensar y actuar críticamente. Estoy segura que muy pronto mis compañeros tendrán una lápida digna, que su muerte no será en vano ya que su semilla cayó en suelo fértil por lo que junto a ellos nacerán flores y frutos hermosos. Su voz que pretendieron apagar de una manera muy ruin se multiplicará en el grito de muchos millones por todo el planeta.
Me despido desde esta mitad del mundo fracturada por ese bombardeo cobarde. Sigo confiada en que esa América, esa Patria Grande por la que lucharon y soñaron Bolívar y Martí, muy pronto llegará. Nuestras naciones después de un largo eclipse florecerán. No hay imperio que viva eternamente.
Fraternalmente
Enviado por Orlando Acevedo
cbezve@gmail.com

26 marzo 2008

El costo que imponen a las FARC-EP las iniciativas humanitarias unilaterales


Por: James Petras

El ataque desencadenado por el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, con tropas y misiles, que violó la soberanía territorial de Ecuador, estuvo muy cerca de desencadenar una guerra regional con Ecuador y Venezuela. Durante una entrevista que tuve con el presidente Hugo Chávez en el momento de esta belicosa acción, éste me confirmó la gravedad de la doctrina de guerra preventiva y de intervención extraterritorial que practica Uribe, y calificó al gobierno colombiano como el Israel de América Latina. Antes, durante su programa dominical Aló, Presidente, en el que participé como invitado, hizo su anuncio del envío de fuerzas de tierra, mar y aire a la frontera venezolana con Colombia.
El ataque transfronterizo ordenado por Uribe tenía por objeto calibrar la voluntad política de Ecuador y Venezuela para responder a una agresión militar, así como comprobar el buen funcionamiento de un sistema de ataque dirigido por satélite y coordinado por Estado Unidos. No cabe duda de que Uribe tenía también en mente el sabotaje de la inminente liberación humanitaria de la prisionera de las FARC, Ingrid Betancourt, que estaba siendo negociada por el ministro francés de Asuntos Exteriores, Bernard Kouchner, el ministro del Interior de Ecuador, Gustavo Larrea, y la Cruz Roja colombiana, y especialmente del presidente Hugo Chávez. Kouchner, Larrea y Chávez estaban en contacto directo con el líder de las FARC Raúl Reyes, quien, junto a otras 23 personas, combatientes y no combatientes de varias nacionalidades, fueron asesinadas en el citado ataque coordinado entre Uribe y Estados Unidos contra Ecuador. La intervención del presidente colombiano iba en parte dirigida a negar la importancia de las gestiones diplomáticas que Chávez estaba realizando en la liberación de los prisioneros de las FARC, en contraste con el fracaso de los esfuerzos militares de Uribe de liberar los prisioneros.
Raúl Reyes estaba legitimado como interlocutor en estas negociaciones tanto por los gobiernos europeos como los latinoamericanos, así como por la Cruz Roja. Si las negociaciones hubieran llegado a buen fin con la liberación de los prisioneros, es probable que los mismos organismos gubernamentales y humanitarios hubieran presionado a Uribe para que iniciara negociaciones de paz y realizara un intercambio generalizado de prisioneros, lo que es contrario a las políticas de Bush y Uribe de continuar la guerra, los asesinatos políticos y la política de tierra calcinada.
Lo que estaba en juego con la violación de la soberanía de Ecuador y el asesinato de 24 guerrilleros de las FARC y visitantes mexicanos era, nada menos, toda la estrategia militar antiinsurreccional desarrollada por Uribe desde su llegada al poder en 2002.
Uribe estaba claramente dispuesto a correr el riesgo de exponerse a lo que luego sucedió: la censura y la sanción de la Organización de Estados Americanos, y la ruptura temporal de relaciones diplomáticas con Venezuela, Ecuador y Nicaragua. Y era así porque podía contar con el respaldo de Washington, que, en secreto –e ilegalmente–, participó en el ataque e inmediatamente lo aplaudió. Este aspecto tenía para él más valor que el sabotaje de la cooperación con los países latinoamericanos y Francia. Colombia sigue siendo el escudo militar avanzado de Washington en América Latina y, en particular, el más importante instrumento político-militar para desestabilizar y derrocar el gobierno anti imperialista de Hugo Chávez. Clinton y Bush invirtieron más de 6.000 millones de dólares en ayuda militar a Colombia en los últimos siete años, que incluyen el estacionamiento de 1.500 asesores militares y fuerzas especiales estadounidenses, docenas de comandos y formadores israelíes, financiación para 2.000 combatientes mercenarios y más de 10.000 efectivos paramilitares que operan en estrecha colaboración con las Fuerzas Armadas de Colombia, compuestas de 200.000 hombres.
A pesar de éstas y otras consideraciones internacionales que han influido en la acción bélica extraterritorial de Uribe, soy de la opinión de que el factor principal de este ataque al campamento de las FARC en Ecuador ha sido el deseo de decapitar, debilitar y aislar al movimiento guerrillero más poderoso de América Latina y más decidido antagonista de las políticas neoliberales represivas de Washington y Bogotá. Los líderes políticos internacionales, entre otros, líderes progresistas como Fidel Castro, Hugo Chávez y Rafael Correa, que han pedido el final de la lucha armada, parecen pasar por alto las experiencias de los recientes esfuerzos de la guerrilla para desmilitarizar la lucha, con tres iniciativas de paz (1984-1990, 1999-2001y 2007-2008), y también el alto costo para las FARC en términos de asesinatos de sus líderes, activistas y simpatizantes. A mediados de la década de 1980, muchos líderes de la guerrilla se sumaron al proceso electoral y formaron un partido político (Unión Patriótica.) La cifra de asesinatos de sus cargos electos, a escala nacional y local, líderes, congresistas y tres candidatos presidenciales, además de sus miembros alcanzó la cifra de 5.000 muertos. Tras esta experiencia, las FARC volvieron a la lucha guerrillera en el campo. Diez años más tarde, las FARC estuvieron de acuerdo en negociar con el presidente –en esos momentos Andrés Pastrana— en una zona desmilitarizada. Las FARC celebraron asambleas abiertas, debatieron alternativas políticas de reformas sociales y políticas destinadas a democratizar el Estado, y discutieron sobre las formas privada y pública de propiedad de los sectores económicos estratégicos, con diversos sectores de la sociedad civil. Más tarde, el presidente Pastrana, bajo las presiones de los presidentes Clinton y Bush, rompió las negociaciones y envió a las fuerzas armadas a capturar a los equipos negociadores de alto nivel de las FARC. A pesar de la ayuda y asesoría estadounidense, las fuerzas armadas colombianas no consiguieron capturar a los líderes de las FARC, pero sentaron las bases de la política de tierra calcinada desarrollada luego por el presidente Uribe.
En 2007-2008, las FARC propusieron negociar una liberación mutua de prisioneros políticos en una zona desmilitarizada segura dentro del territorio colombiano. Uribe rechazó la propuesta. El presidente Chávez participó en las negociaciones como mediador. El gobierno francés y otros instaron al presidente Chávez a que demostrase con pruebas que los prisioneros de las FARC estaban vivos, lo que esta organización aceptó. Los tres emisarios que Chávez envió fueron interceptados y permanecen detenidos por los militares colombianos en condiciones penosas. No obstante, las FARC siguieron adelante con la petición de Chávez e intentaron trasladar el primer grupo de prisioneros entregado a los enviados venezolanos y la Cruz Roja, pero fueron atacados por aire por el ejército colombiano, lo que abortó la liberación de los rehenes. Una vez más, más tarde y con riesgos crecientes, consiguieron liberar al primer grupo de prisioneros. El ministro de Asuntos Exteriores francés, Bernard Kouchner, y el presidente Chávez solicitaron a continuación la liberación de Ingrid Betancourt, ciudadana francesa y colombiana, y ex candidata presidencial. La operación fue saboteada cuando Uribe, con ayuda estadounidense de alto nivel, lanzó una gran ofensiva militar en todo el país, con un programa global de monitoreo que permitió localizar las comunicaciones entre Reyes, Chávez, Kouchner, Larrea y la Cruz Roja.
Fue una misión de alto riesgo la asumida por Raúl Reyes, como mando de más alto nivel implicado en la negociación y coordinación de la liberación de prisioneros, y que condujo a su asesinato. Una serie de presiones externas en favor de la liberación unilateral de prisioneros hicieron que las FARC redujeran su nivel de seguridad. El resultado fue la pérdida de líderes, negociadores, simpatizantes y militantes, sin con ello conseguir la liberación de ninguno de los 500 prisioneros de las FARC que se hallan en prisiones colombianas. Todo el énfasis de Sarkozy, Chávez, Correa y otros estaba puesto en las concesiones unilaterales de las FARC, como si los miembros de éstas que están siendo torturados y agonizan en las cárceles de Uribe no entrasen en cuenta por razones humanitarias.
La posterior cumbre [del Grupo de Río] celebrada en la República Dominicana durante el fin de semana de 8 y 9 de marzo condujo a la condena de la violación por parte de Colombia de la soberanía territorial de Ecuador, pero el gobierno de Uribe, responsable de la invasión, no fue mencionado ni oficialmente sancionado. Además, no se hizo ningún tipo de mención –y mucho menos se mostró ningún tipo de respeto– por la muerte de Raúl Reyes, que ofreció su vida en aras de un intercambio humanitario. Si la reunión en sí misma fue una decepcionante respuesta a una tragedia, el epílogo fue una farsa: un sonriente Uribe atravesó la sala de reuniones y ofreció su mano junto a unas apresuradas excusas a Correa y Chávez, al tiempo que el presidente nicaragüense Daniel Ortega abrazaba al asesino presidente de Colombia. Con ese gesto vil y cínico, Uribe transformó las denuncias y la movilización militar de la semana anterior por parte de Chávez y Correa en una ópera bufa. La reconciliación posterior a la reunión dio la impresión de que la oposición de éstos mandatarios al ataque transfronterizo y al asesinato a sangre fría de Reyes era un simple teatro político, un mal presagio para el futuro si, como es probable, Uribe repite sus ataques al otro lado de la frontera a mayor escala. ¿Se tomarán en serio el pueblo y las fuerzas armadas de Venezuela y Ecuador otra llamada a la movilización como ésta?
Menos de una semana después de la reunión de reconciliación de Santo Domingo, Chávez y Uribe renovaron un anterior acuerdo militar dirigido a cooperar contra “grupos violentos, cualesquiera que fueran su origen.” Es obvio que Chávez espera que al disociar a Venezuela de toda sospecha de facilitar apoyo moral a las FARC, Uribe pondrá fin al importante flujo de infiltraciones paramilitares a Venezuela y a la desestabilización del país. En otras palabras, las razones de Estado tendrían preferencia ante la solidaridad con las FARC. Lo que sin embargo Chávez debería tener en cuenta es que Uribe no va a cumplir su parte del trato debido a sus vínculos con Washington y la insistencia de éste en la desestabilización del gobierno de Chávez por todos los medios posibles, incluso mediante la infiltración continuada de Venezuela por fuerzas paramilitares colombianas.
Uribe fue capaz de pedir perdón a Correa y Chávez porque el propósito real de su ataque militar era el de destruir la cúpula de las FARC, de cualquier modo y en cualquier lugar, momento y circunstancia posibles, incluso en medio de negociaciones internacionales. Ya mucho antes de la llegada de Chávez y Correa al poder, Washington había puesto un precio de cinco millones de dólares a las cabezas de cada uno de los miembros de la dirección de las FARC. El objetivo primero de Washington en este asunto es la destrucción de las FARC, tal como atestiguan su ayuda militar (6.000 millones de dólares en siete años), el tamaño y la amplitud de su misión de asesoría militar (1.500 especialistas estadounidenses) y la larga duración de su participación en actividades anti insurgentes en Colombia (45 años).
Washington y sus secuaces colombianos estaban dispuestos a asumir el previsible descontento de Correa y Chávez, y la leve reprimenda que iba a recibir por el asesinato del segundo comandante de las FARC. La razón es clara: son las FARC y no los líderes regionales quienes tienen gran influencia en una tercera parte del campo colombiano, es la capacidad político-militar de las FARC la que tiene trabado a un tercio de las fuerzas armadas colombianas e impide que Colombia participe en una acción militar de envergadura contra Chávez a instancias de Washington. Uribe y Washington han presionado a Correa para que corte la mayor parte de las líneas de abastecimiento de las FARC y los campamentos de seguridad de la frontera entre Ecuador y Colombia. Correa asegura que ha destruido 11 campamentos de las FARC y detenido a 11 guerrilleros. Por su parte, la Guardia Nacional Venezolana ha hecho la vista gorda a la persecución militar transfronteriza colombiana de activistas de las FARC entre los campesinos refugiados que se hallan en campamentos en la frontera entre Venezuela y Colombia. La presión de Uribe y Washington ha obligado a Chávez a negar públicamente todo apoyo a las FARC, sus métodos y su estrategia. Las FARC están aisladas internacionalmente –el Ministerio de Asuntos Exteriores cubano declaró que la fingida reconciliación de Santo Domingo era una gran victoria de la paz— y diplomáticamente, aunque siguen contando con un importante apoyo en el interior del país, en las provincias y el campo de Colombia.
Junto a la neutralización del apoyo exterior o de la simpatía hacia las FARC, el gobierno de Uribe lanzó una serie de ataques sangrientos y amenazas contra todas las fuerzas progresistas y de izquierda, antes durante e inmediatamente después de la reunión de Santo Domingo. En los días siguientes a la marcha Contra los crímenes del Estado de 6 de marzo de 2008, en la que participaron 200.000 personas, cientos de organizadores y activistas fueron amenazados, atacados, seguidos, interrogados y acusados por Uribe por su apoyo a las FARC –una etiqueta proporcionada por el Gobierno—, tras lo cual se produjo el asesinato a manos de los escuadrones de la muerte del principal líder de la marcha y de cuatro portavoces de derechos humanos. Inmediatamente tras esa manifestación masiva, el principal sindicato colombiano, la Central Unitaria de Trabajadores de Colombia (CUT) informó de varios asesinatos y agresiones entre otros al secretario del sindicato de empleados bancarios, un líder del sindicato de docentes, el secretario de la sección de enseñanza de la CUT y un investigador de un instituto de pedagogía.
En resumidas cuentas, se cuentan 5.000 sindicalistas muertos, dos millones de campesinos expulsados por la fuerza de sus tierras, y éstas robadas por las fuerzas paramilitares de Uribe y los terratenientes. Algunos jefes de escuadrones de la muerte arrepentidos han confesado públicamente que los paramilitares financian y controlan más de un tercio de los diputados elegidos al Congreso que apoyan a Uribe. En la actualidad, 30 de éstos están siendo juzgados por asociación con los batallones de la muerte paramilitares. Asimismo, se ha demostrado que varios de los más cercanos colaboradores de Uribe en el Gobierno tienen vínculos familiares con los escuadrones de la muerte, y dos de ellos se han visto obligados a dimitir.
A pesar de la pésima reputación de Uribe, especialmente en América Latina, éste, con el apoyo de Washington, ha montado una criminal máquina de matar compuesta por 200.000 militares, 30.000 policías, varios miles de asesinos encuadrados en escuadrones de la muerte, y más de un millón de fanatizados colombianos de clases medias y altas que propugnan la liquidación de las FARC, es decir la eliminación de las organizaciones populares independientes de la sociedad civil. Más que cualquier otro de sus antecesores oligarcas a la cabeza del Gobierno, Uribe está próximo a los dictadores fascistas que combinan el terror estatal con la movilización de masas.
La oposición política y los movimientos sociales de Colombia son masivos, comprometidos y vulnerables. Están expuestos a la intimidación cotidiana y al asesinato gangsteril. Por medio del terror y la propaganda masiva, Uribe ha podido imponer su ley hasta hoy sobre la oposición de la clase trabajadora, y atraerse el apoyo de las clases medias. No obstante, ha fracasado en derrotar, destruir o desarticular las FARC, su oposición más consecuente. Cada año, desde su llegada al poder, Uribe se ha comprometido a liquidar a los terroristas mediante peinados militares masivos de regiones enteras del país. Decenas de miles de campesinos de las regiones con presencia de las FARC han sido torturados, vejados, asesinados y expulsados de sus hogares. Cada una de las ofensivas militares de Uribe ha sido un fracaso, pero él en ningún momento admite lo que algunos de sus generales y asesores estadounidenses sostienen: las FARC no pueden ser aniquiladas militarmente, y llegará el momento en que el Gobierno deba negociar.
Los fracasos de Uribe y la persistente presencia de las FARC se han convertido en una obsesión psicótica: todas las limitaciones territoriales, legales e internacionales han sido hechas añicos. En una oscilación emocional que va de la euforia a la histeria, Uribe califica de apoyos de las FARC a todo tipo de crítico, sea colombiano o internacional. En cuanto a Ecuador y Venezuela, ha prometido no invadir sus territorios “a menos que las circunstancias lo exijan.” He ahí su reconciliación.
El periodo de intercambios humanitarios ha acabado y las FARC no pueden ni van a acceder a las peticiones de amigos bien intencionados, especialmente cuando con ello ponen en peligro toda la organización y el liderazgo de su organización. Aceptemos que las intenciones de Chávez eran correctas. Su petición de que se procediera a la liberación mutua de prisioneros podría haber tenido sentido si hubiera estado tratando un político burgués sensible a los líderes y las organizaciones internacionales, y deseoso de crearse una imagen favorable ante la opinión pública mundial. Pero fue muy inocente por parte de Chávez pensar que un político psicótico conocido por sus antecedentes de aniquilación de la oposición iba a descubrir súbitamente las virtudes de la negociación y los intercambios humanitarios. No cabe duda de que las FARC comprenden mejor que sus amigos andinos y caribeños, por su propia y dura experiencia y las amargas lecciones aprendidas, que la lucha armada puede no ser el método deseado, pero es el único modo realista de hacer frente a un brutal régimen fascista.
El asesinato de Raúl Reyes por parte de Uribe no tuvo que ver con las iniciativas de Chávez o la soberanía de Ecuador o la cautividad de Ingrid Betancourt, tuvo que ver con Raúl Reyes, un revolucionario consecuente de toda la vida y líder de las FARC. El miedo a la guerra ha desaparecido, las diferencias han sido camufladas y los líderes han vuelto a sus palacios presidenciales, pero Raúl Reyes no ha sido olvidado, al menos no en el campo colombiano o en los corazones de sus campesinos.

23 marzo 2008

Min-Defensa colombiano confirmó que sí es ecuatoriano el hombre abatido junto a Raúl Reyes


TeleSUR
El ministro de Defensa de Colombia, Juan Manuel Santos, confirmó este domingo que el cuerpo del hombre que fue abatido en Ecuador junto al comandante de las FARC Raúl Reyes y otras 22 personas corresponde a un ciudadano ecuatoriano.

El ministro colombiano no dio detalles sobre la identidad del hombre y se limitó a precisar que era ecuatoriano. "Yo le digo al presidente Correa y a las autoridades ecuatorianas, que pongan bien el ojo y no se dejen asaltar en su buena fe por unos delincuentes", enfatizó Santos.Durante un acto militar, agregó que las autoridades ecuatorianas deben corroborar quiénes son las personas que se encontraban en el campamento atacado por Colombia el pasado 1 de marzo, a la vez que reiteró que las fuerzas colombianas acutaron "en forma legítima para defender al país de los enemigos de la democracia".

"Que no nos vengan ahora algunos, queriendo señalar como asesinatos o como masacres lo que son actos legítimos de guerra, actos legítimos de defensa de la democracia", sostuvo Santos tras señalar que el Gobierno seguirá ordenando esas acciones donde quiera que los enemigos del país se encuentren.