30 agosto 2008

Eduardo Galeano: Olimpiadas


A los griegos les encantaba matarse entre sí, pero además de la guerra practicaban otros deportes. Competían en la ciudad de Olimpia, mientras las olimpiadas ocurrían, los griegos olvidaban la guerra por un rato

Todos desnudos: los corredores, los atletas que arrojaban la jabalina y el disco, los que saltaban, boxeaban, luchaban, galopaban o competían cantando. Ninguno llevaba zapatillas de marca, ni camisetas de moda, ni nada que no fuera la propia piel brillosa de ungüentos.

Los campeones no recibían medallas. Ganaban una corona de laurel, unas cuantas tinajas de aceite de oliva, el derecho a comer gratis durante toda la vida y el respeto y la admiración de sus vecinos.

El primer campeón, un tal Korebus, se ganaba la vida trabajando de cocinero, y a eso siguió dedicándose. En la olimpiada inaugural, él corrió más que todos sus rivales y más que los temibles vientos del norte.

Las olimpiadas eran ceremonias de identidad compartida. Haciendo deporte, esos cuerpos decían, sin palabras: Nos odiamos, nos peleamos, pero todos somos griegos. Y así fue durante mil años, hasta que el cristianismo triunfante prohibió estas paganas desnudeces que ofendían al Señor.

En las olimpiadas griegas nunca participaron las mujeres, los esclavos ni los extranjeros.

En la democracia griega, tampoco.

(Tomado del más reciente libro de Eduardo Galeano, Espejos: Una historia casi universal, publicado este año. El escritor uruguayo explica la razón de esta obra, imagen en el espejo de la Historia: «Este libro ha sido escrito para que no se vayan. En estas páginas se unen el pasado y el presente. Renacen los muertos, los anónimos tienen nombre: los hombres que alzaron los palacios y los templos de sus amos; las mujeres, ignoradas por quienes ignoran lo que temen; el sur y el oriente del mundo, despreciados por quienes desprecian lo que ignoran; los muchos mundos que el mundo contiene y esconde; los pensadores y los sentidores; los curiosos, condenados por preguntar, y los rebeldes y los perdedores y los locos lindos han sido y son la sal de la tierra».)

01 mayo 2008

EDUARDO GALEANO: ESPEJOS

Capítulo con el cual da inicio al libro del mismo título

Por: Eduardo Galeano (La Jornada)
Después de cuatro años de haber publicado Bocas del tiempo , Eduardo Galeano regresa en grande al mundo editorial con Espejos: una historia casi universal , cuyo lanzamiento por el sello Siglo XXI ocurrió el martes 15 de abril, de manera simultánea en Argentina, España y México, tres de los puntos más importantes, editorialmente hablando, del mundo de habla hispana.
La historia de la humanidad desde sus primeros años hasta nuestros días, contada a partir de hechos poco conocidos, en voz de quienes no usan coronas ni figuran en los foros de Davos esplenden en las páginas de este libro, del cual hemos presentado a nuestros lectores en las semanas anteriores un par de fragmentos, seleccionados por el propio autor, colaborador de La Jornada . Con autorización de la editorial, ahora publicamos el capítulo con el cual da inicio este inventario general del mundo, contado por un escritor capaz de enlazar lo cotidiano, lo poderoso y la denuncia con lo más sencillo, el humor y la más exquisita ironía
Los espejos están llenos de gente.
Los invisibles nos ven.
Los olvidados nos recuerdan.
Cuando nos vemos, los vemos.
Cuando nos vamos, ¿se van?
De deseo somos
La vida, sin nombre, sin memoria, estaba sola. Tenía manos, pero no tenía a quién tocar. Tenía boca, pero no tenía con quién hablar. La vida era una, y siendo una era ninguna.
Entonces el deseo disparó su arco. Y la flecha del deseo partió la vida al medio, y la vida fue dos.
Los dos se encontraron y se rieron. Les daba risa verse, y tocarse también.
Caminos de alta fiesta
¿Adán y Eva eran negros?
En África empezó el viaje humano en el mundo. Desde allí emprendieron nuestros abuelos la conquista del planeta. Los diversos caminos fundaron los diversos destinos, y el sol se ocupó del reparto de los olores.
Ahora las mujeres y los hombres, arcoiris de la tierra, tenemos más colores que el arcoiris del cielo; pero somos todos africanos emigrados. Hasta los blancos blanquísimos vienen del África.
Quizá nos negamos a recordar nuestro origen común porque el racismo produce amnesia, o porque nos resulta imposible creer que en aquellos tiempos remotos el mundo entero era nuestro reino, inmenso mapa sin fronteras, y nuestras piernas eran el único pasaporte exigido.
El metelíos
Estaban separados el cielo y la tierra, el bien y el mal, el nacimiento y la muerte. El día y la noche no se confundían y la mujer era mujer y el hombre, hombre.
Pero Exû, el bandido errante, se divertía, y se divierte todavía, armando prohibidos revoltijos.
Sus diabluras borran las fronteras y juntan lo que los dioses habían separado. Por su obra y gracia, el sol se vuelve negro y la noche arde, y de los poros de los hombres brotan mujeres y las mujeres transpiran hombres. Quien muere nace, quien nace muere, y en todo lo creado o por crear se mezclan el revés y el derecho, hasta que ya no se sabe quién es el mandante ni quién el mandado, ni dónde está el arriba, ni dónde el abajo.
Más tarde que temprano, el orden divino restablece sus jerar-quías y sus geografías, y pone cada cosa en su lugar y a cada cual en lo suyo; pero más temprano que tarde reaparece la locura.
Entonces los dioses lamentan que el mundo sea tan ingobernable.
Cavernas
Las estalactitas cuelgan del techo. Las estalagmitas crecen desde el suelo.
Todas son frágiles cristales, nacidos de la transpiración de la roca, en lo hondo de las cavernas que el agua y el tiempo han excavado en las montañas.
Las estalactitas y las estalagmitas llevan miles de años buscándose en la oscuridad, gota tras gota, unas bajando, otras subiendo.
Algunas demorarán un millón de años en tocarse.
Apuro, no tienen.
Fundación del Fuego
En la escuela me enseñaron que en el tiempo de las cavernas descubrimos el fuego frotando piedras o ramas.
Desde entonces, lo vengo intentando. Nunca conseguí arrancar ni una humilde chispita.
Mi fracaso personal no me ha impedido agradecer los favores que el fuego nos hizo. Nos defendió del frío y de las bestias enemigas, nos cocinó la comida, nos alumbró la noche y nos invitó a sentarnos, juntos, a su lado.
Fundación de la belleza
Están allí, pintadas en las paredes y en los techos de las cavernas.
Estas figuras, bisontes, alces, osos, caballos, águilas, mujeres, hombres, no tienen edad. Han nacido hace miles y miles de años, pero nacen de nuevo cada vez que alguien las mira.
¿Cómo pudieron ellos, nuestros remotos abuelos, pintar de tan delicada manera? ¿Cómo pudieron ellos, esos brutos que a mano limpia peleaban contra las bestias, crear figuras tan llenas de gracia? ¿Cómo pudieron ellos dibujar esas líneas volanderas que escapan de la roca y se van al aire? ¿Cómo pudieron ellos...?
¿O eran ellas?
Verdores del Sáhara
En Tassili y otras comarcas del Sáhara, las pinturas rupestres nos ofrecen, desde hace unos seis mil años, estilizadas imágenes de vacas, toros, antílopes, jirafas, rinocerontes, elefantes...
¿Esos animales eran pura imaginación? ¿O bebían arena los habitantes del desierto? ¿Y qué comían? ¿Piedras?
El arte nos cuenta que el desierto no era desierto. Sus lagos parecían mares y sus valles daban de pastar a los animales que tiempo después tuvieron que emigrar al sur, en busca del verdor perdido.
¿Cómo pudimos?
Ser boca o ser bocado, cazador o cazado. Ésa era la cuestión.
Merecíamos desprecio, o a lo sumo lástima. En la intemperie enemiga, nadie nos respetaba y nadie nos temía. La noche y la selva nos daban terror. Éramos los bichos más vulnerables de la zoología terrestre, cachorros inútiles, adultos pocacosa, sin garras, ni grandes colmillos, ni patas veloces. Ni olfato largo.
Nuestra historia primera se nos pierde en la neblina. Según parece, estábamos dedicados no más que a partir piedras y a repartir garrotazos.
Pero uno bien puede preguntarse: ¿No habremos sido capaces de sobrevivir, cuando sobrevivir era imposible, porque supimos defendernos juntos y compartir la comida? Esta humanidad de ahora, esta civilización del sálvese quien pueda y cada cual a lo suyo, ¿habría durado algo más que un ratito en el mundo?
Edades
Nos ocurre antes de nacer. En nuestros cuerpos, que empiezan a cobrar forma, aparece algo parecido a las branquias y también una especie de rabo. Poco duran esos apéndices, que asoman y caen.
Esas efímeras apariciones, ¿nos cuentan que alguna vez fuimos peces y alguna vez fuimos monos? ¿Peces lanzados a la conquista de la tierra seca? ¿Monos que abandonaron la selva o fueron por ella abandonados?
Y el miedo que sentimos en la infancia, miedo de todo, miedo de nada, ¿nos cuenta que alguna vez tuvimos miedo de ser comidos? El terror a la oscuridad y la angustia de la soledad, ¿nos recuerdan aquel antiguo desamparo?
Ya mayorcitos, los miedosos metemos miedo. El cazado se ha hecho cazador, el bocado es boca. Los monstruos que ayer nos acosaban son, hoy, nuestros prisioneros. Habitan nuestros zoológicos y decoran nuestras banderas y nuestros himnos.


30 abril 2008

LA HIPOCRESÍA ANTE CHINA



Irónico análisis de una campaña

Por: Carlos París


No te parece maravilloso, amigo lector? De repente, se ha levantado una oleada en defensa de los derechos humanos y de la independencia de los pueblos. Un verdadero tsunami, que se extiende de un país al otro. Y alcanza desde los altos mandatarios hasta la protesta callejera.
No se podía recordar tan intenso y amplio movimiento desde las manifestaciones que se produjeron contra la declaración de guerra a Irak. ¿Creías que la sociedad actual estaba dominada por el egoísmo y la búsqueda sólo del propio bienestar? Ya ves que no. Ha bastado que la antorcha olímpica se haya puesto en marcha hacia China para que los ánimos se hayan encendido en solidaridad con el Tíbet y con las víctimas de la opresión del régimen chino.
Hay que boicotear los Juegos Olímpicos. Las muchedumbres rodean a los portadores de la simbólica antorcha y tratan de arrebatársela. El Parlamento Europeo se reúne para debatir la conveniencia del boicot. Que no acudan los jefes de Estado a la inauguración. Que perciba el Gobierno chino con vergüenza la recriminación del mundo libre y democrático
Pero ¿ no es demasiado maravilloso todo este movimiento? ¿Por qué se concentra en China, saltando del deporte a la política? ¿ Es que este inmenso país representa una isla de represión y violencia, en medio de un mundo lleno de justicia y paz, de profundo respeto a los derechos de los individuos y de los pueblos?
No parece tal paraíso un mundo en el que cerca de mil millones de niños, mujeres y hombres no pueden satisfacer sus necesidades alimenticias, ni acceder a la cultura, ni a una vida digna, y en que –ante esta terrible situación– la política de los países ricos se concentra en encerrarse en su bienestar y blindar las fronteras.
Sin embargo los escándalos del orden mundial no se agotan en el mantenimiento de esta criminal situación. A ella se añaden recientes hechos muy concretos.
El Parlamente Europeo discute la conveniencia de boicotear los Juegos Olímpicos y muestra su preocupación por el Tíbet. Propicia una negociación del Gobierno chino con la última reencarnación del Dalai Lama. Y, en cambio, permanece indiferente a la gravísima situación del pueblo saharaui, cuyo territorio permanece ocupado por Marruecos desde hace medio siglo y cuya población es perseguida sin que se le conceda el primario derecho de autodeterminación. Con la vergonzosa complicidad de los sucesivos gobiernos democráticos españoles, especialmente responsables como representantes de la antigua potencia colonial. Y es que la monarquía marroquí, con todo su desprecio de los derechos humanos, es fiel aliada de Occidente…
Preguntémonos: ¿de que autoridad ética y jurídica pueden hacer gala el premier Brown –que ya ha anunciado su ausencia en la inauguración de los Juegos– y no digamos el presidente Bush, después de que los ejércitos de sus países hayan invadido Irak en una guerra ilegal, y sean responsables de cientos de miles de víctimas civiles? Responsabilidad que se extiende a los Estados colaboradores en la invasión y masacre. ¿Y qué diremos del infierno de Guatánamo? ¿O de los traslados de prisioneros hacia lugares de tortura con la complicidad de los gobiernos europeos?
Vivimos en un mundo inmerso en la barbarie. Una barbarie fortalecida por el desarrollo tecnológico y científico, que beneficia sólo a una parte –la dominante– de la sociedad. Evidentemente esta denuncia general no puede servir de pretexto para justificar las ejecuciones ni las deficiencias de los derechos humanos en China. Pero sí para preguntarnos: ¿por qué, en medio de esta barbarie, China se ha convertido en blanco preferente de una ofensiva crítica?
¿Por qué los JJOO, desbordando su planteamiento deportivo, están siendo motivo de explotación para levantar esta intensa campaña?
Lo primero que se puede pensar es que la maniobra forma parte del anticomunismo que recorre el mundo. Algún miembro del PP lo ha expresado rotundamente: “Hay que boicotear los Juegos porque China es un país comunista”. En mi opinión, sin embargo, el régimen chino ya no puede ser considerado como propiamente comunista.
El comunismo chino se acabó con Mao y luego ha ido evolucionando hasta terminar hoy en un capitalismo –ciertamente no liberal– dirigido por un poderoso Estado. Y que no sigue los dictados de los grandes poderes que dirigen la economía mundial. Lo cual, como ha subrayado el importante economista Stiglitz, le ha permitido el espectacular desarrollo que inquieta al capitalismo occidental. Y aquí, podemos adivinar alguna de las claves de la ofensiva antichina.
China camina hacia su elevación a primera potencia mundial. La deuda de los EEUU con China es de tal orden que, según se ha dicho gráficamente, cada ciudadano estadounidense debe 4.000 dólares a cada chino.
Ciertamente China ofrece un gran mercado para la venta de los productos occidentales: una mano de obra óptima para trasladar las industrias de los países avanzados, por su capacidad de trabajo y baratura. Y es en estos aspectos en los que se fijan quienes piensan que la negativa a boicotear los Juegos se asienta en intereses económicos.
Al mismo tiempo, la emergencia de China rompe el orden y la hegemonía de los EEUU y de Europa. Su política internacional se enfrenta en el Consejo de Seguridad (junto a Rusia) a los dictados de los gobiernos de EEUU. Es un peligro para la sumisión que Occidente aspira a imponer. Y aquí se insinúa la mano que puede mover los hilos de toda esta farsa que moviliza a los ingenuos. No son los derechos humanos lo que está en cuestión, sino la rivalidad en el poder.

24 abril 2008

EL BOICOT OLIMPICO CONTRA CHINA

Por: Jorge Gómez Barata

CUIDADO CON EL PANDA; MUERDE
La maniobra contra China está en marcha y en esta etapa incluye: falsificación y/o manipulación de hechos históricos, fabricación, exageración y dramatización de incidentes en el Tíbet, publicidad en torno al Dalai Lama, acciones relacionadas con el recorrido de la Llama Olímpica y amenazas de boicot. En algunos casos con la complicidad o la anuencia de autoridades olímpicas y la manipulación de atletas. Todo parece cuidadosamente calibrado, excepto la respuesta China.
En estos momentos, cuando la campaña se encuentra en una fase introductoria, se aprecia que los gestores del show lo administran evitando que rebase las proporciones calculadas y prematuramente traspase la línea de no retorno. En algún lugar, tras bastidores, el apuntador de la comedia controla la aparición de los actores y dicta los bocadillos.
No obstante, el juego es peligroso. La bola de nieve echada a rodar, puede adquirir cierta autonomía, deslizarse por su propia cuenta, creciendo alimentada por estereotipos contra China: anticomunismo, racismo, xenofobia y acusaciones ligadas a los derechos humanos. A esos factores ideológicos y políticos, se suman intereses de comerciantes, industriales, agricultores y otros actores económicos que se consideran perjudicados por la competencia de las mercaderías chinas. Entre tanto, la prensa sensacionalista deja correr las tintas y complace a una audiencia adicta a los show mediáticos.
La maniobra no puede ser más burda y evidente. El Tíbet, los monjes y los lamas existen en las cumbres de China desde tiempos inmemoriales y desde esos tiempos, tal como también ha ocurrido con otras minorías, allí y en muchas otras partes, han existido desencuentros y conflictos con las autoridades que, de un modo u otro encontraron solución.
En China ni en ninguna parte las contradicciones entre determinadas órdenes, instituciones y creencias religiosas y los estados alcanzaron la magnitud y la violencia que tuvieron y tienen en occidente. Nadie debería omitir la actitud del imperio romano frente al cristianismo, ni la violencia de la evangelización en el Nuevo Mundo y mucho menos saltarse anécdotas como: la represión contra los hugonotes en Francia, especialmente la matanza de la Noche de San Bartolomé, las Cruzadas contra los “infieles”, los conflictos con las ordenes militares, principalmente con los Templarios, la expulsión de los jesuitas de España y todos sus dominios y la anexión de los estados pontificios por el reino de Italia en 1871, hecho que provocó que durante más de cincuenta años todos los papas y la curia vaticana se consideraran prisioneros.
La inquisición no es una institución China, tampoco lo son las cacerías de bujas ni las percusiones a los herejes y no fue el Tíbet donde balearon a Monseñor Arnulfo Romero y después de violarlas asesinaron a varias monjas.
Quienes estimen que esos sucesos ocurrieron hace mucho tiempo pueden considerar los pogrom contra los judíos, la degollina de cristianos armenios, el antisemitismo europeo y el holocausto nazi, sin omitir los problemas derivados del laicismo y el ateismo de los estados y los enfrentamientos entre católicos y protestantes en Irlanda, los mal entendidos con los Testigos de Jehová, las sectas satánicas, los cruentos conflictos entre iglesias, sectas y religiones ligados a la Reforma Religiosa, las diferencias entre el catolicismo y la masonería, el Cristianismo y el Islam y la actual oleada de islamofobía desatada por Estados Unidos y varios estados europeos, incluso antes del 11/S y que alcanza extremos que hacen temer una “guerra de civilizaciones”.
No se trata de probar que no existen problemas en el Tíbet, sino de permitir que las minorías nacionales que habitan la región, las autoridades chinas y los funcionarios locales y las jerarquías religiosas presentes en el lugar, las resuelvan entre ellos y a su aire. En cualquier caso instituciones y personalidades internacionales, religiosas o laicas pudieran ayudar, mas no inmiscuirse groseramente, presionar, exigir, chantajear ni imponer. La actitud de occidente al utilizar supuestos o reales incidentes ocurridos en el Tíbet para conspirar contra China y tratar de frustrar los Juegos Olímpicos, no sólo es profundamente hipócrita, sino totalmente descontextualizada e ineficaz.
La idea de que China puede ser políticamente presionada con la amenaza de boicotear los Juegos Olímpicos es absolutamente peregrina y frente a ella, presumiblemente, el comportamiento asiático será pragmático, aunque no omiso. China -pensarán en Beijing- existía antes de los juegos, vivirá mucho tiempo después de ellos y su destino no depende de que algunos gobernantes occidentales estén o no en la inauguración. En caso de que el presidente de Francia y otros mandatarios no asistan, habrá varias butacas disponibles, nada más.
Se afirma que durante su visita a China en 1972, el presidente Nixon recibió como regalo una pareja de osos Panda. En el momento de entregárselos sus anfitriones los ilustraron. Los pandas son criaturas discretas, solitarias y pacificas que, en caso de ser provocadas o acorraladas pueden ser letales. Un oso panda sólo puede ser derrotado por otro oso panda.
Hoy parece obvio que Estados Unidos no calculó los vertiginosos y espectaculares resultados de la apertura china que en apenas 30 años la convirtió en una de las locomotoras de la economía mundial y la colocó en condiciones de emular con Japón, Alemania y Gran Bretaña en la producción industrial y en el comercio mundial, sin hablar de las reservas financieras. Tampoco Washington pudo prever el giro de los acontecimientos relacionados con la recuperación de Rusia y los entendimientos con China, la India y otros países.
En estos momentos, cuando la humanidad vive la angustia de guerras devastadoras e interminables, más de mil millones de musulmanes son hostilizados por su fe, la crisis energética se torna una amenaza real para el estilo de vida de occidente, con urgencia se anuncia un desastre ecológico relacionado con el calentamiento global y amenaza una hambruna a causa del encarecimiento de los alimentos, nada es mejor que una Olimpiada.
La olimpiada es la más autentica, sana y universal de las fiesta de la juventud del planeta, el momento para llamar a una tregua y dar un chance a la paz, predicar a favor de los derechos humanos e incluso para impulsar cualquier reivindicación legítima. Frustrarla es un crimen y en parte un suicidio.