12 mayo 2008

LAS ACCIONES BURSÁTILES NO SON COMESTIBLES

Las protestas de los hambrientos

Por: Amy Goodman

En todo el mundo están estallando disturbios por los precios de los alimentos. Ha habido protestas en Egipto, Camerún, Filipinas, Burkina Faso, Costa de Marfil, Mauritania y Senegal. Sarata Guisse, un manifestante senegalés, le dijo a Reuters: “Nos manifestamos porque tenemos hambre. Necesitamos comer, necesitamos trabajar, tenemos hambre. Eso es todo. Tenemos hambre”.
El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, ha lanzado un grupo de trabajo para hacer frente al problema, que amenaza, según declaró, con llevar “el fantasma de una hambruna generalizada, la malnutrición y el descontento social a una escala sin precedentes”. El Programa Mundial de Alimentos calificó esta crisis alimentaria como la peor crisis en 45 años, y la describió como un “tsunami silencioso” que sumirá en el hambre a otras 100 millones de personas.
Detrás del hambre, detrás de los disturbios se encuentran los llamados acuerdos de libre comercio y los brutales acuerdos de préstamos de emergencia impuestos a los países pobres por las instituciones financieras como el Fondo Monetario Internacional. Los disturbios por el alza de los precios de los alimentos en Haití han dejado seis muertos y cientos de heridos, y condujeron a la destitución del primer ministro Jacques-Edouard Alexis. El reverendo Jesse Jackson acaba de regresar de Haití y ha escrito que “el hambre está en marcha aquí. La basura es cuidadosamente revisada en busca de cualquier resto de comida que pudiera haber. Los bebés lloran con frustración, intentando conseguir leche de una madre demasiado anémica para producirla”. Jackson pide la condonación de la deuda para que Haití pueda dedicar a escuelas, infraestructura y agricultura los 70 millones de dólares que paga cada año en concepto de intereses al Banco Mundial y otras entidades.
El alza del precio de los alimentos se atribuye generalmente a una “tormenta perfecta” provocada por la mayor demanda de alimentos por parte de India y China, la disminución de la oferta de alimentos a causa de las sequías y otros problemas relacionados con el cambio climático, el aumento de los costos del combustible empleado para cultivar y transportar los alimentos, y la mayor demanda de biocombustibles, que ha desviado cultivos como el maíz hacia la producción de etanol.
Esta semana, el relator especial de las Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación, Jean Ziegler, exhortó a suspender la producción de biocombustibles: “Quemar alimentos hoy para que sirvan a la movilidad de los países ricos es un crimen contra la humanidad”. Ziegler pidió a la ONU que impusiera una prohibición de cinco años a la producción de biocombustibles derivados de alimentos. El Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola Internacional (CGIAR, por sus siglas en inglés), un grupo de 8.000 científicos de todo el mundo, también ha lanzado críticas contra los biocombustibles. Los científicos están presionando para que un tipo de planta llamada “switchgrass”, un tipo especial de pasturas, sea usada como fuente para la producción de biocombustibles, reservando el maíz y otros cultivos comestibles para un uso exclusivamente alimenticio.
En una conferencia de prensa celebrada esta semana, el presidente Bush defendió la utilización de alimentos para producir etanol: “Lo cierto es que el hecho de que nuestros granjeros cultiven energía responde a nuestros intereses nacionales; a diferencia de tener que comprarla en partes del mundo que son inestables o en donde pueden no apreciarnos”. Una parte del mundo que sí aprecia a Bush y su política la forman las corporaciones multinacionales de la alimentación. El grupo internacional sin fines de lucro GRAIN acaba de publicar un informe llamado “Making a killing from hunger” (“Ganar fortunas gracias al hambre”). En el informe, GRAIN señala que las principales multinacionales están generando inmensas ganancias en medio de la creciente desgracia del hambre mundial. Las ganancias han aumentado para las gigantes de los agronegocios Cargill (un 86 por ciento), Bunge (un 77 por ciento), y Archer Daniels Midland (que se autodefine como “el supermercado del mundo"), la que ha disfrutado de un 67 por ciento de aumento de sus ganancias.
GRAIN escribe: “¿Se trata de una fluctuación pasajera de los precios? No. ¿Una escasez de alimentos? Tampoco. Nos hallamos frente a un desmoronamiento estructural, resultado directo de tres décadas de globalización neoliberal. […] Hemos permitido que los alimentos pasen de ser algo que da de comer a la gente y le garantiza su sustento vital a ser una mercancía expuesta a la especulación y al juego del mercado”. El informe afirma: “La cantidad de dinero especulativo invertido en los mercados de futuros […] era menor de 5.000 millones de dólares en el año 2.000. El año pasado trepó hasta cerca de 175.000 millones de dólares”.
En 1946 hubo una crisis mundial de alimentos. Entonces, al igual que ahora, la ONU formó un grupo para ocuparse del tema. En su reunión, el director de la Administración de Ayuda y Rehabilitación de la ONU, el ex alcalde de Nueva York Fiorello LaGuardia, declaró: “Ticker tape ain’t spaghetti” (“Las acciones bursátiles no son comestibles” 1 ). En otras palabras, el mercado de valores no da de comer a los hambrientos. Sus palabras siguen siendo ciertas hoy en día. Los que vivimos en Estados Unidos no somos inmunes a la crisis. Wal-Mart, Sam’s Club y Costco han impuesto límites a la compra al por mayor de arroz. Un número récord de personas depende de los cupones de alimentación y los centros de distribución de alimentos son testigos del aumento del número de personas necesitadas.
En el mundo de hoy existe la tecnología necesaria para alimentar al planeta entero de forma orgánica, local y sustentable. Los grupos de presión de las grandes empresas de la alimentación y la energía y el gobierno de Estados Unidos deben reconocerlo y cambiar de rumbo o los disturbios por los precios de los alimentos que ahora ocurren en lugares distantes llamarán pronto a sus puertas.
Nota del Traductor 1: “Ticker tape” es la cinta de papel que antiguamente se usaba para anotar de forma mecánica las cotizaciones de bolsa en tiempo real, y que salía del receptor/impresora como si se tratase de un spaguetti o tallarín continuo.
——————————————————————————
Amy Goodman es la presentadora de Democracy Now! (www.democracynow.org/es), noticiero internacional diario emitido por más de 700 emisoras de radio y TV en Estados Unidos y el mundo.

06 mayo 2008

EDUARDO GALEANO: LA NATURALEZA NO ES MUDA

Por: Eduardo Galeano

El Ecuador está discutiendo una nueva constitución. Entre las propuestas se abre la posibilidad de reconocer, por primera vez en la historia, los derechos de la naturaleza. Parece una locura querer que la naturaleza tenga derechos. En compensación, parece normal que las grandes empresas de los EE.UU. disfruten de derechos humanos, como fue aprobado por su Suprema Corte en 1886.

El mundo pinta naturalezas muertas, sucumben los bosques naturales, se derriten los polos, el aire se torna irrespirable y el agua indispensable, se plastifican las flores y la comida, el cielo y la tierra se vuelven completamente locos.

Y mientras todo esto sucede, un país latinoamericano, el Ecuador está discutiendo una nueva Constitución. En esa constitución se abre la posibilidad de reconocer, por primera vez en la historia universal, los derechos de la naturaleza.

La naturaleza tiene mucho que decir, y ya va siendo hora que nosotros, sus hijos, dejemos de fingir que somos sordos. Y tal vez hasta Dios escuche el llamado que está saliendo de este país andino, y amplíe al décimo primer mandamiento, que olvidó en las instrucciones que nos dio allá en el Monte Sinaí: “Amarás a la naturaleza, de la cual eres parte.”

En los hechos, no son pocos los que continúan sin derechos, pero por lo menos ahora se reconoce el derecho a tenerlos, y esto es bastante más que un gesto de caridad de los señores del mundo para consuelo de sus siervos.

¿Y la naturaleza? De cierto modo puede decirse que los derechos humanos abarcan a la naturaleza, porque ella no es una tarjeta postal para ser vista desde afuera; más bien la naturaleza sabe que hasta las mejores leyes humanas la tratan como un objeto de propiedad y nunca como un sujeto de derecho.

Reducida a una mera fuente de recursos naturales y buenos negocios, ella puede ser legalmente maltratada y hasta exterminada, sin que sus quejas sean escuchadas y sin que las normas jurídicas impugnen la impunidad de los criminales. A lo máximo, en el mejor de los casos son las víctimas humanas las que pueden exigir una indemnización, más o menos simbólica, y eso siempre después que el mal fue hecho, pero las leyes no evitan ni detienen los atentados contra la tierra, el agua y el aire.

Parece extraño ¿no? Esto de que la naturaleza tenga derechos…Una locura. ¡Como si la naturaleza fuera una persona! En compensación parece muy normal que las grandes empresas de los Estados Unidos disfruten de derechos humanos. En 1886 la Suprema Corte de los Estados Unidos, modelo de la justicia universal, extendió los derechos humanos a las corporaciones privadas. La ley les reconoció los mismos derechos de las personas: derecho a la vida, a la libre expresión, a la privacidad y a todo el resto, como si las empresas respirasen. Más de 120 años ha pasado y así continúa siendo. Nadie queda extrañado con esto.

Gritos y susurros

Nada hay de extraño ni de anormal en el proyecto que quiere incorporar los derechos de la naturaleza a la nueva Constitución de Ecuador.

Este país sufrió numerosas devastaciones a lo largo de su historia. Para citar apenas un ejemplo, durante más de un cuarto de siglo, hasta 1992, la empresa petrolera Texaco vomitó impunemente 18 billones de galones de veneno sobre tierras, ríos y personas. Una vez cumplida esta obra de beneficencia en la Amazonia ecuatoriana, la empresa nacida en Texas celebró su casamiento con la Standard Oil, de Rockefeller, pasando a llamarse Chevron y siendo dirigida por Condoleezza Rice. Después un oleoducto transportó a Condoleezza a la Casa Blanca, mientras la familia Chevron-Texaco continuaba contaminando al mundo.

Pero las heridas abiertas en el cuerpo de Ecuador por la Texaco y otras empresas no son la única fuente de inspiración de esta gran novedad jurídica que se intenta llevar adelante. Además, y no menos importante, la reivindicación de la naturaleza es parte de un proceso de recuperación de las más antiguas tradiciones de Ecuador y de toda América. Apunta a que el Estado reconozca y garantice el derecho de mantener y regenerar los ciclos vitales naturales, y no es por casualidad que la Asamblea Constituyente comenzó por identificar sus objetivos de renacimiento nacional con el ideal de vida de sumak kausai. Esto significa, en lengua quechua, vida armoniosa, armonía entre nosotros y armonía con la naturaleza, que nos genera, nos alimenta y nos abriga y que tiene vida propia y valores propios para todos nosotros.

Estas tradiciones continúan milagrosamente vivas, a pesar de la pesada herencia del racismo, que en Ecuador como en toda América, continúa mutilando la realidad de la memoria. Y no son sólo patrimonio de su numerosa población indígena, que supo perpetuarlas a lo largo de cinco siglos de prohibición y desprecio. Pertenecen a todo el país y al mundo entero, estas voces del pasado que ayudan a adivinar otro futuro posible.

Desde que la espada y la cruz desembarcaron en tierras americanas, la conquista europea castigó la adoración de la naturaleza, que era pecado de idolatría, con penas de aceite, horca o fuego. La comunión entre la naturaleza y el pueblo, costumbre pagana, fue abolida en nombre de Dios y después en nombre de la civilización. En toda América, y en el mundo continuamos pagando las consecuencias de ese divorcio obligatorio.

24 abril 2008

EL BOICOT OLIMPICO CONTRA CHINA

Por: Jorge Gómez Barata

CUIDADO CON EL PANDA; MUERDE
La maniobra contra China está en marcha y en esta etapa incluye: falsificación y/o manipulación de hechos históricos, fabricación, exageración y dramatización de incidentes en el Tíbet, publicidad en torno al Dalai Lama, acciones relacionadas con el recorrido de la Llama Olímpica y amenazas de boicot. En algunos casos con la complicidad o la anuencia de autoridades olímpicas y la manipulación de atletas. Todo parece cuidadosamente calibrado, excepto la respuesta China.
En estos momentos, cuando la campaña se encuentra en una fase introductoria, se aprecia que los gestores del show lo administran evitando que rebase las proporciones calculadas y prematuramente traspase la línea de no retorno. En algún lugar, tras bastidores, el apuntador de la comedia controla la aparición de los actores y dicta los bocadillos.
No obstante, el juego es peligroso. La bola de nieve echada a rodar, puede adquirir cierta autonomía, deslizarse por su propia cuenta, creciendo alimentada por estereotipos contra China: anticomunismo, racismo, xenofobia y acusaciones ligadas a los derechos humanos. A esos factores ideológicos y políticos, se suman intereses de comerciantes, industriales, agricultores y otros actores económicos que se consideran perjudicados por la competencia de las mercaderías chinas. Entre tanto, la prensa sensacionalista deja correr las tintas y complace a una audiencia adicta a los show mediáticos.
La maniobra no puede ser más burda y evidente. El Tíbet, los monjes y los lamas existen en las cumbres de China desde tiempos inmemoriales y desde esos tiempos, tal como también ha ocurrido con otras minorías, allí y en muchas otras partes, han existido desencuentros y conflictos con las autoridades que, de un modo u otro encontraron solución.
En China ni en ninguna parte las contradicciones entre determinadas órdenes, instituciones y creencias religiosas y los estados alcanzaron la magnitud y la violencia que tuvieron y tienen en occidente. Nadie debería omitir la actitud del imperio romano frente al cristianismo, ni la violencia de la evangelización en el Nuevo Mundo y mucho menos saltarse anécdotas como: la represión contra los hugonotes en Francia, especialmente la matanza de la Noche de San Bartolomé, las Cruzadas contra los “infieles”, los conflictos con las ordenes militares, principalmente con los Templarios, la expulsión de los jesuitas de España y todos sus dominios y la anexión de los estados pontificios por el reino de Italia en 1871, hecho que provocó que durante más de cincuenta años todos los papas y la curia vaticana se consideraran prisioneros.
La inquisición no es una institución China, tampoco lo son las cacerías de bujas ni las percusiones a los herejes y no fue el Tíbet donde balearon a Monseñor Arnulfo Romero y después de violarlas asesinaron a varias monjas.
Quienes estimen que esos sucesos ocurrieron hace mucho tiempo pueden considerar los pogrom contra los judíos, la degollina de cristianos armenios, el antisemitismo europeo y el holocausto nazi, sin omitir los problemas derivados del laicismo y el ateismo de los estados y los enfrentamientos entre católicos y protestantes en Irlanda, los mal entendidos con los Testigos de Jehová, las sectas satánicas, los cruentos conflictos entre iglesias, sectas y religiones ligados a la Reforma Religiosa, las diferencias entre el catolicismo y la masonería, el Cristianismo y el Islam y la actual oleada de islamofobía desatada por Estados Unidos y varios estados europeos, incluso antes del 11/S y que alcanza extremos que hacen temer una “guerra de civilizaciones”.
No se trata de probar que no existen problemas en el Tíbet, sino de permitir que las minorías nacionales que habitan la región, las autoridades chinas y los funcionarios locales y las jerarquías religiosas presentes en el lugar, las resuelvan entre ellos y a su aire. En cualquier caso instituciones y personalidades internacionales, religiosas o laicas pudieran ayudar, mas no inmiscuirse groseramente, presionar, exigir, chantajear ni imponer. La actitud de occidente al utilizar supuestos o reales incidentes ocurridos en el Tíbet para conspirar contra China y tratar de frustrar los Juegos Olímpicos, no sólo es profundamente hipócrita, sino totalmente descontextualizada e ineficaz.
La idea de que China puede ser políticamente presionada con la amenaza de boicotear los Juegos Olímpicos es absolutamente peregrina y frente a ella, presumiblemente, el comportamiento asiático será pragmático, aunque no omiso. China -pensarán en Beijing- existía antes de los juegos, vivirá mucho tiempo después de ellos y su destino no depende de que algunos gobernantes occidentales estén o no en la inauguración. En caso de que el presidente de Francia y otros mandatarios no asistan, habrá varias butacas disponibles, nada más.
Se afirma que durante su visita a China en 1972, el presidente Nixon recibió como regalo una pareja de osos Panda. En el momento de entregárselos sus anfitriones los ilustraron. Los pandas son criaturas discretas, solitarias y pacificas que, en caso de ser provocadas o acorraladas pueden ser letales. Un oso panda sólo puede ser derrotado por otro oso panda.
Hoy parece obvio que Estados Unidos no calculó los vertiginosos y espectaculares resultados de la apertura china que en apenas 30 años la convirtió en una de las locomotoras de la economía mundial y la colocó en condiciones de emular con Japón, Alemania y Gran Bretaña en la producción industrial y en el comercio mundial, sin hablar de las reservas financieras. Tampoco Washington pudo prever el giro de los acontecimientos relacionados con la recuperación de Rusia y los entendimientos con China, la India y otros países.
En estos momentos, cuando la humanidad vive la angustia de guerras devastadoras e interminables, más de mil millones de musulmanes son hostilizados por su fe, la crisis energética se torna una amenaza real para el estilo de vida de occidente, con urgencia se anuncia un desastre ecológico relacionado con el calentamiento global y amenaza una hambruna a causa del encarecimiento de los alimentos, nada es mejor que una Olimpiada.
La olimpiada es la más autentica, sana y universal de las fiesta de la juventud del planeta, el momento para llamar a una tregua y dar un chance a la paz, predicar a favor de los derechos humanos e incluso para impulsar cualquier reivindicación legítima. Frustrarla es un crimen y en parte un suicidio.

13 febrero 2008

Historias de animales


Escrito por: Alberto Arteaga Sánchez

No son simplemente mascotas para la diversión, sino compañeros de camino.

Inmerso en el mundo de los animales, he conocido innumerables historias que me han descubierto, de una parte, la generosidad, el desprendimiento y la capacidad de afecto de los humanos y, de la otra, esa maravillosa realidad de los seres que Dios creó junto al hombre como expresiones vivas que reflejan su huella de manera inequívoca y con claridad meridiana.
Me ha resultado asombroso saber de tantas personas que han recogido perros o gatos callejeros para darle cobijo y cariño, descubriendo en el indefenso y hambriento animal al ser requerido de afecto y cariño.
¿Cuántos humanos necesitan de la ayuda que le hemos dado a los animales realengos que demandan auxilio?.
En la calle me he encontrado con no pocos paseantes que llevan a sus perros callejeros, ahora compartiendo el calor de un hogar.
Es el caso de Manolo -de la panadería de Caurimare- siempre alegre y dicharachero, con sus dos fieles compañeros, Cati y Catire al lado de su caja registradora; y el de la profesora Pulido, quien encontró en los alrededores de la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela (UCV) a Tita, desenvuelta y alegre perrita.
En la antesala del centro veterinario del Dr. Gosling , he tenido la oportunidad de "conversar" con la madre de Josefito Pérez, un morrocoy que sufrió los embates de una cerca electrificada y sobrevivió gracias a la pericia de Otto Alvarado, un médico apasionado por los animales, quien, con su ciencia y su habilidad profesional, curó a un zamuro herido, devolvió la vida a un rabipelado que se le atravesó a la conductora de un vehículo, colocada por sus nietos en trance de no dejar perecer al animal imprudente y sanó a una gallina herida, cuyo dueño sólo encontraba las burlas de propios y extraños que le recomendaban comérsela en sancocho.
Periquitos, peces, tortugas, caballos, no son simplemente mascotas para la diversión, sino compañeros de camino que nos revelan el maravilloso mundo que nos rodea y que Dios ha puesto a nuestro alcance para hacerlo más hermoso y armónico.
Compartir las alegrías y la apacible compañía de Demi, alertada por Carlota con la exclamación de ¡Juana María! para no llamarla por su nombre cuando tiene una pesadilla; conocer del dolor de la prima Susan, que canceló su viaje a Chile, para no dejar a Bongo en la etapa de recuperación de su penosa enfermedad; saber de las peripecias y ocurrencias de los animales; son experiencias de vida que debemos concientizar para elevarnos y afirmar los más auténticos valores humanos, puestos de manifiesto por seres que llamamos irracionales y que, en definitiva, le colocan a la sinrazón humana la carga de sentimientos que deben impulsar al ser humano.
Por lo expresado y muchas cosas más, en el ambiente de hostilidad, de desconfianza y de odio que ha pretendido imponerse en nuestro entorno, es necesario exclamar: ¡Bienaventurados los que aman a los animales, porque ellos verán de cerca a su Creador con la mirada transparente de esas maravillosas criaturas!.