18 noviembre 2008

USAmérica, la iletrada


Por: Chris Hedges

Vivimos en dos USAméricas. Una USAmérica, ahora la minoría, funciona en un mundo letrado, basado en la palabra impresa. Puede lidiar con las complejidades y tiene las herramientas intelectuales para separar la realidad de la ilusión. La otra USAmérica, que constituye la mayoría, existe en un sistema de creencias basado en la irrealidad. Esta USAmérica, dependiente de imágenes habilmente manipuladas para su información, se ha desligado de la cultura ilustrada basada en la letra impresa. No puede diferenciar verdades de mentiras.

Se informa a través de narrativas simbolísticas infantiles y clichés. La ambigüedad, los matices y la autoreflexión la sumergen en confusión. Esta división, más que la de clase, raza o género, más que la de rural y urbana, creyente o no, republicana o demócrata, ha separado al país en entidades radicalmente antagónícas e imposibles de reunir.

Hay más de 42 millones de USAmericanos adultos, 20 % de los cuales son graduados de secundaria, que no pueden leer, así como unos 50 millones que leen a nivel de cuarto o quinto grado. Cerca de un tercio de la población es iletrada o apenas mínimamente ilustrada. Y ese número aumenta a razón de unos dos millones por año. Pero aún los supuestamente educados se refugian en grandes números en esta existencia basada en imágenes. Una tercera parte de los graduados de secundaria, junto con 42 % de los graduados universitarios, nunca leyeron un libro después de culminar sus estudios. El año pasado, el ochenta por ciento de las familias USAmericanas NO compraron ni un solo libro.

Los iletrados rara vez votan, y cuando lo hacen no tienen la capacidad de tomar decisiones basadas en información textual. Las campañas políticas USAmericanas, que han aprendido a hablar en la reconfortante epistemología de las imágenes, substituyenen las ideas y los programas políticos por frases baratas y calmantes narrativas personales. La propaganda política ahora se disfraza de ideología. Las campañas políticas se han convertido en experiencias que no requieren habilidades cognitivas o autocríticas. Se han diseñado para encender sentimientos seudoreligiosos de euforia, empoderamiento y salvación colectiva. Las campañas exitosas son instrumentos sicológicos cuidadosamente diseñados que manipulan estados de ánimo, emociones e impulsos públicos inestables, muchos de los cuales son subliminales. Estas campañas crean un éxtasis público que anula la individualidad y propician un estado de falta de sentido. Nos empujan a vivir un eterno presente. Mantienen una nación viviendo en amnesia permanente. Estilo y cuento, en vez de historia y realidad, son los que informan nuestra política y nuestras vidas. Preferimos ilusiones felices, y funciona porque tanta parte del electorado, incluyendo aquellos que deberían saber más, votan por sonrisas, consignas, instantáneas familiares y la percepción de sinceridad y el atractivo de los candidatos. Confundimos nuestros sentimientos con conocimiento.

Los iletrados y semiletrados, una vez que las campañas terminan, siguen sin poder. Todavía no pueden proteger a sus niños de las escuelas públicas disfuncionales. Aún no pueden entender los préstamos predadores, las intricadas cláusulas de las hipotecas, los contratos de las tarjetas o de las líneas de crédito que los llevan a la quiebra y a la bancarrota. Ellos siguen luchando por comprender detalles básicos de su rutina diaria como leer instrucciones de los medicamentos o llenar formas bancarias, documentos para préstamos para adquirir vehículos, planillas de beneficios por desempleo o papeles del seguro. Asisten, sin comprenderla, a la pérdida de centenares de puestos de trabajo. Son rehenes de las marcas, que vienen con imágenes y consignas, que a su vez son lo único que entienden. Muchos comen en restaurantes de comida rápida no sólo porque son más baratos, sino porque pueden solicitar la comida a través de imágenes en vez de menús. Y quienes les atienden, también iletrados o semiletrados, marcan las órdenes en cajas registradoras cuyas teclas vienen marcadas con símbolos e imágenes. Este es nuestro nuevo mundo feliz.

Los líderes políticos de nuestra sociedad post-ilustrada no necesitan más ser competentes, sinceros u honestos. Sólo necesitan aparentar tener estas cualidades. Más que todo, necesitan una historia, una narrativa. La realidad de ese cuento es irrelevante, y puede ser completamente opuesta a los hechos: la consistencia y el atractivo emocional de esa narrativa es lo que cuenta. La habilidad más esencial en el teatro político y en la cultura del consumo es el artificio. Los que dominan el artificio tienen éxito, los demás fallan. En una era de imágenes y entretenimiento, en una era de gratificación emocional instantánea, nosotros no buscamos ni queremos honestidad. Pedimos ser mimados y entretenidos con clichés, estereotipos y narrativa mítica que nos diga que podemos ser quiequiera que queramos, que vivimos en el país más grandioso de la Tierra, que estamos provistos de cualidades físicas y morales superiores y que nuestro glorioso futuro está predeterminado, sea por nuestros atributos como USAmericanos o porque somo bendecidos por Dios, o ambos.

La habilidad de amplificar estas sencillas e infantiles mentiras, la de repetirlas y tener otros substitutos repitiéndolas en un ciclo ininterrumpido de círculos noticiosos les dá a estas mentiras la cualidad de una verdad incontrastable. Se nos alimenta repetidamente con palabras y frases como "Sí, sí podemos", "rebelde", "cambio", "pro-vida", "esperanza" o "guerra contra el terrorismo". Es tan dulce el no tener que pensar. Todo lo que tenemos que hacer es visualizar lo que deseamos, creer en nosotros mismos y convocar esos ocultos recursos interiores, sean divinos o nacionales, que hacen que el mundo se amolde a nuestros deseos. La realidad nunca es impedimento para nuestra superación.

The Princeton Review analizó las transcripciones de los debates Gore-Bush, los de Clinton-Bush-Perot en el '92, los de Kennedy-Nixon del '65 y los de Lincoln-Douglas de 1858. Se revisaron las transcripciones con una prueba de vocabulario referencial que indica el mínimo nivel educativo requerido para que un lector pueda entender el texto. Durante los debates del 2000, Bush habló a nivel de sexto grado (6.7) y Al Gore a nivel de séptimo grado (7.6). En los debates de 1992, Clinton habló a nivel de séptimo grado, mientras que George H. W. Bush y H. Ross Perot lo hicieron a nivel de sexto (6.8 y 6.3 respectivamente). Kennedy y Nixon se expresaron en lenguaje de décimo grado. Los debates de Abraham Lincoln y Stephen A. Douglas se manejaron a nivel de 11.2 y 12.0. En pocas palabras, la retórica política de hoy está diseñada para ser comprensible a un niño de 10 años o a un adulto con nivel de comprensión de lectura equivalente al de sexto grado. Se ajusta a este nivel de comprensión porque la mayoría de los USAmericanos hablan, piensan y se entretienen a este nivel. Por esta razón es porqué las películas serias y el teatro y otras manifestaciones artísticas serias, así como periódicos y libros, están siendo empujados al borde de la sociedad USAmericana. Voltaire fue el hombre más famoso del siglo dieciocho. Hoy la "persona" más famosa es Mickey Mouse.

En nuestro mundo post-letrado, debido a que las ideas son inaccesibles, hay una constante necesidad de estímulo. Noticias, debate político, teatro, arte y libros se evalúan no en base al poder de las ideas sino en la capacidad de entretener. Los productos culturales que nos obligan a examinarnos a nosotros mismos y a nuestra sociedad son condenados por elitistas e impenetrables. Hannah Arendt alertó que la mercantilización de la cultura lleva a su degradación, que crea una nueva clase de celebridades intelectuales que, a pesar de ser ilustrados y bién informados, ven su rol en la sociedad el de persuadir a las masas que "Hamlet" puede ser tan entretenido como "El Rey León", y quizás también igualmente educativo. "La cultura", escribió, "está siendo destruida para producir entretenimiento".

"Hay muchos autores del pasado que han sobrevivido siglos de olvido y negligencia," sigue Arendt, "pero es aún una incógnita saber si sobrevivirán una versión entretenida de lo que trataron de transmitir."

El cambio de una sociedad basada en la escritura a una basada en las imágenes ha transformado nuestra nación. Enormes segmentos de nuestra población, especialmente aquellos que viven en el regazo de la derecha cristiana y de la cultura del consumo, están completamente desligados de la realidad. Ellos carecen de la capacidad de indagar en busca de la verdad y de afrontar racionalmente nuestras crecientes enfermedades sociales y económicas. Ellos buscan claridad, entretenimiento y orden, y están dispuestos a usar la fuerza para imponer esa claridad a otros, particularmente a aquellos que no hablan o piensan como ellos. Todas las herramientas tradicionales de las democracias, incluyendo la verdad científica e histórica libre de pasiones, los hechos, las noticias y el debate racional son instrumentos inútiles en un mundo que no posee la capacidad de usarlos.

A medida que descendamos en una devastadora crisis económica, que Barack Obama será incapaz de detener, habrá decenas de millones de USAmericanos que serán despiadadamente puestos de lado. Mientars sus casas sean confiscadas por incumplimiento de pago, mientras pierden sus trabajos, mientras sean forzados a declararse en quiebra y vean sus comunidades colapsar, se retraerán aún más en la fantasía irracional. Van a ser conducidos hacia rutilantes y autodestructivas ilusiones por nuestros modernos encantadores-nuestros anunciantes corporativos, nuestros predicadores charlatanes, nuestras celebridades de los noticieros televisivos, nuestros gurues de autoayuda, nuestra industria del entretenimiento y nuestros políticos demagogos-quienes ofrecerán formas cada vez más absurdas de escapismo.

Los valores medulares de nuestra sociedad abierta, la capacidad de pensar por sí mismos, de expresar disenso cuando el juicio y el sentido común indican que algo está errado, de ser autocríticos, de confrontar la autoridad, de entender los hechos históricos, de discernir entre verdades y mentiras, de luchar por el cambio y reconocer que hay otros puntos de vista, diferentes maneras de ser que son moralmente y socialmente aceptables, están muriendo. Obama usó centenares de millones de dólares de los fondos de campaña para cautivar y manipular esta irracionalidad y falta de ilustración a su favor, pero esas fuerzas serán su más mortal némesis cuando colidan con la horrorosa realidad que nos espera.

Fuente:

http://www.commondreams.org/view/2008/11/10-6

Traducido por Franco Munini, miembro del colectivo de traductores por la diversidad lingüística Tlaxcala.

02 noviembre 2008

Noam Chomsky: La campaña y la crisis financiera en los EE.UU

Nuevo modelo de Urinario a la venta en los EE.UU


Por: Noam Chomsky
Fecha de publicación: 02/11/08


La confluencia de la campaña presidencial en Estados Unidos y de la crisis financiera presenta una de esas ocasiones en que los sistemas políticos y económicos revelan escuetamente su naturaleza.

La pasión por la campaña puede no ser compartida de manera universal, pero casi todo el mundo puede sentir ansiedad ante la extinción del derecho de redimir hipotecas en millones de viviendas, o temer por sus trabajos, los riesgos que corren sus ahorros, o el cuidado de la salud.

Las propuestas iniciales de George W.

Bush para manejarse con la crisis apestaban tanto a totalitarismo que fueron rápidamente modificadas. Bajo la intensa presión de los cabilderos, esas propuestas fueron reformuladas como "una clara victoria para las instituciones más importantes en el sistema... un modo de descargar bienes sin tener que fracasar o cerrar". De esa manera fue descrito por James G. Rickards el paquete de rescate federal del fondo de inversiones Long Term Capital Management en 1998. La idea era hacernos recordar que estamos pisando un territorio familiar.

Los orígenes inmediatos de la crisis actual reposan en el colapso de la "burbuja" de la vivienda supervisada por el presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan.

Esa burbuja sostuvo a la afligida economía durante los años de Bush por medio de un gasto del consumidor basado en deudas y préstamos del extranjero.

Pero las raíces son más profundas. En parte radican en el triunfo de la liberalización de los mercados de toda tutela gubernamental en los últimos 30 años. Estos pasos incrementaron de manera previsible la frecuencia de malas inversiones, que ahora amenazan con producir la peor crisis desde la Gran Depresión. También de manera predecible, los sectores que cosecharon enormes ganancias con la liberalización están pidiendo ahora masivas intervenciones estatales para rescatar las instituciones financieras que se han derrumbado.

Este tipo de intervencionismo es una pauta regular del capitalismo de Estado, aunque la escala de hoy en día es inusual. Un estudio de los economistas Winfried Ruigrok y Rob van Tulder efectuado hace 15 años determinó que al menos 20 empresas en la lista Fortune 100 no habrían sobrevivido de no haber sido rescatadas por sus gobiernos respectivos. También, señalaron Ruigrok y Van Tulder, muchas empresa del resto lograron ganancias sustanciales al demandar que los gobiernos "socializaran sus pérdidas", como en el actual rescate financiado por los contribuyentes.

Este tipo de intervenciones del Gobierno "ha sido la regla en vez de la excepción durante los dos siglos pasados", concluyen los economistas.

En una sociedad con funcionamiento democrático, una campaña política incluiría este tipo fundamental de temas. También se propondrían los medios por los cuales los habitantes del país que sufren las consecuencias puedan tomar un control efectivo.

El mercado financiero "ofrece poca atención al riesgo" y es "sistemáticamente ineficaz", señalaron los economistas John Eatwell y Lance Taylor hace una década.

Eatwell y Taylor advirtieron sobre los peligros extremos de la liberalización financiera. También reseñaron los costos sustanciales en los que ya se había incurrido y propusieron soluciones, que han sido ignoradas. Un factor es el fracaso en calcular los costos de quienes no participan en las transacciones. Ignorar el riesgo sistemático conduce a más tomas de riesgos de las que tendrían lugar en una economía eficaz.

La tarea de las instituciones financieras es tomar riesgos, y si son bien administradas, asegurar que las pérdidas potenciales sean cubiertas por ellas mismas. El énfasis está en el "por ellas mismas".

La liberalización financiera tiene efectos mucho más allá de la economía. Pues es un arma poderosa contra la democracia. Un movimiento libre del capital crea lo que algunos han denominado un "Parlamento virtual" de inversionistas y prestamistas, que supervisan muy de cerca los programas del Gobierno y "votan" contra ellos si son considerados irracionales: en beneficio del pueblo, no para favorecer el poder privado concentrado. Los inversionistas y los prestamistas pueden "votar" por medio de la fuga de capitales, de los ataques a las divisas y de otros recursos ofrecidos por la liberalización financiera. Esa es una de las razones por las cuales el sistema Bretton Woods establecido por Estados Unidos y Gran Bretaña después de la Segunda Guerra Mundial instituyó control de capitales y divisas reguladas.

La Gran Depresión y la guerra despertaron poderosas corrientes democráticas radicales, abarcando desde la resistencia antifascista hasta la organización de la clase trabajadora. Estas presiones hicieron necesario crear políticas socialdemócratas. El sistema Bretton Woods fue diseñado en parte para crear un espacio destinado a la acción gubernamental en respuesta a la voluntad pública. Es decir, para ofrecer alguna medida de democracia.

John Maynard Keynes, el negociador británico, consideró que el logro más importante de Bretton Woods fue establecer el derecho del Gobierno para restringir el movimiento de capital. En dramático contraste, en la fase neoliberal después del colapso del sistema Bretton Woods en la década del setenta, el Tesoro de Estados Unidos considera ahora la movilidad libre del capital un "derecho fundamental", a diferencia de los supuestos "derechos" tales como los garantizados por la Declaración Universal de Derechos Humanos: salud, educación, empleo decente, seguridad y otros que las administraciones de Ronald Reagan y Bush han considerado "cartas a Santa Claus" o "absurdos" y simples "mitos".

Con la radicalización del público en general durante la Gran Depresión y la guerra antifascista, se hicieron campañas vigorosas contra la riqueza que se hallaba en manos privadas. Por lo tanto, en el sistema Bretton Woods, "los límites sobre la movilidad de capital (...) fueron una fuente de aislamiento de las presiones del mercado".

El corolario obvio es que tras el desmantelamiento del sistema, luego de la guerra, la democracia ha sido restringida. Por lo tanto, ha sido necesario controlar y marginalizar al público. Esos procesos son muy evidentes en sociedades manejadas como si se tratase de empresas. Es el caso de Estados Unidos. Una demostración es el manejo de las extravagancias electorales por parte de la industria de las relaciones públicas.

"La política es la sombra que los grandes negocios arrojan a la sociedad", concluyó John Dewey, el principal filósofo social del siglo XX en América. Y así continuará siendo, mientras el poder resida en "el control privado de la banca, la tierra, la industria, reforzada por el mando de la prensa, los agentes de la prensa y otros medios de publicidad y propaganda".

Estados Unidos tiene efectivamente un sistema unipartidista. Se trata del partido de los negocios, que cuenta con dos facciones, los republicanos y los demócratas. Hay diferencias entre ellos. En su estudio Une qual Democracy: The Political Economy of the New Gilded Age, Larry M. Bartels muestra que durante las pasadas seis décadas "los ingresos reales de las familias de la clase media han crecido el doble bajo los demócratas que bajo los republicanos". Por otra parte, "los ingresos reales de las familias trabajadoras pobres han crecido seis veces más durante los demócratas que bajo los republicanos".

Las diferencias también pueden ser detectadas en las elecciones actuales. Los votantes deben considerarlas, pero sin tener ilusiones sobre los partidos políticos. También deben tomar en cuenta que durante siglos, la legislación progresista y el bienestar social han sido ganados por medio de luchas populares, no por regalos desde arriba.

Estas luchas siguen un ciclo de éxitos y retrocesos. Ellas deben ser proseguidas cada día, no solamente una vez cada cuatro años.

El objetivo es crear una sociedad democrática que ofrezca respuestas genuinas, desde la urna electoral hasta el lugar de trabajo.

28 octubre 2008

Reflexiones de Fidel: El analfabetismo económico

Chávez habló en Zulia del “camarada Sarkozy”, y lo dijo con cierta ironía, pero sin ánimo de herirlo. Por el contrario, más bien quiso reconocer su sinceridad cuando, en su condición de Presidente rotativo de la Comunidad de Países Europeos, habló en Beijing.

Nadie proclamaba lo que todos los líderes europeos conocen y no confiesan: el sistema financiero actual no sirve y hay que cambiarlo. El Presidente venezolano exclamó con franqueza:

“Es imposible refundar el sistema capitalista, sería como un intento de poner a navegar al Titanic después que está en el fondo del Océano.”

En la reunión de la Asociación de Naciones Europeas y Asiáticas, en la que participaron 43 países, Sarkozy hizo confesiones notables, según los cables:

“El mundo va mal, afronta una crisis financiera sin precedentes por su magnitud, rapidez, violencia, y sus consecuencias sobre el medio ambiente ponen en cuestión la supervivencia de la humanidad: 900 millones de personas no tienen los medios para alimentarse.

“Los que participamos en esta reunión representamos dos tercios de la población del planeta y la mitad de sus riquezas; la crisis financiera comenzó en Estados Unidos, pero es mundial y la respuesta debe ser mundial.”

“El lugar para un niño de 11 años no es la fábrica, sino la escuela”.

“Ninguna región del mundo tiene lección que dar a nadie.” Una clara alusión a la política de Estados Unidos.

Al final recordó ante las naciones de Asia el pasado colonizador de Europa en ese continente.

Si Granma hubiese suscrito esas palabras, dirían que se trataba de un clisé de la prensa oficial comunista.

La canciller de Alemania, Angela Merkel, dijo en Beijing que no se podía “prever la entidad y duración de la crisis financiera internacional en curso. Se trata, ni más ni menos, de la creación de una nueva carta constitutiva de las finanzas.” Ese mismo día se divulgaron noticias que revelan la incertidumbre general desatada.

En la reunión de Beijing, los 43 países de Europa y Asia acordaron que el FMI debería jugar un papel importante asistiendo a los países gravemente afectados por la crisis, y apoyaron una cumbre interregional en busca de la estabilidad a largo plazo y el desarrollo de la economía del mundo.

El presidente del gobierno español, Rodríguez Zapatero, declaró que “había una crisis de responsabilidad en la que unos pocos se han enriquecido y la mayoría se está empobreciendo”, que “los mercados no confían en los mercados”. Exhortó a los países a huir del proteccionismo, convencido de que la competencia haría que los mercados financieros jugaran su papel. No ha sido oficialmente invitado a la cumbre en Washington por la actitud rencorosa de Bush, que no le perdona el retiro de las tropas españolas de Iraq.

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, apoyó su advertencia sobre el proteccionismo.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, se reunía por su parte con eminentes economistas para tratar de evitar que los países en desarrollo sean las principales víctimas de la crisis.

Miguel D’Escoto, ex ministro de Relaciones Exteriores de la Revolución Sandinista y actual presidente de la Asamblea General de la ONU, demandaba que el problema de la crisis financiera no se discutiera en el G-20 entre los países más ricos y un grupo de naciones emergentes, sino en las Naciones Unidas.

Hay disputas acerca del lugar y la reunión donde debe adoptarse un nuevo sistema financiero que ponga fin al caos y la ausencia total de seguridad para los pueblos. Existe gran temor de que los países más ricos del mundo, reunidos con un grupo reducido de países emergentes golpeados por la crisis financiera, aprueben un nuevo Bretton Woods ignorando al resto del mundo. El presidente Bush declaró ayer que “los países que discutirán aquí el mes próximo sobre la crisis global deben también volver a comprometerse con los fundamentos del crecimiento económico a largo plazo: mercados libres, libre empresa y libre comercio.”

Los bancos prestaban decenas de dólares por cada dólar depositado por los ahorristas. Multiplicaban el dinero. Respiraban y transpiraban por todos los poros… Cualquier contracción los conducía a la ruina o a la absorción por otros bancos. Había que salvarlos, siempre a costa de los contribuyentes. Fabricaban enormes fortunas. Sus privilegiados accionistas mayoritarios podían pagar cualquier suma por cualquier cosa.

Shi Jianxun, profesor de la Universidad de Tongui, Shanghai, declaró en un artículo que publicó en la edición exterior del Diario del Pueblo que “la cruda realidad ha llevado a la gente, en medio del pánico, a darse cuenta de que Estados Unidos ha utilizado la hegemonía del dólar para saquear las riquezas del mundo. Urge cambiar el sistema monetario internacional basado en la posición dominante del dólar.”

Con muy pocas palabras explicó el papel esencial de las monedas en las relaciones económicas internacionales. Así venía ocurriendo desde hace siglos entre Asia y Europa: recordemos que el opio fue impuesto a China como moneda. De eso hablé cuando escribí La victoria china.

Ni siquiera plata metálica, con la que pagaban inicialmente los españoles desde su colonia en Filipinas los productos adquiridos en China, deseaban recibir las autoridades de este país, porque se devaluaba progresivamente debido a su abundancia en el llamado Nuevo Mundo recién conquistado por Europa. Hasta vergüenza sienten hoy los gobernantes europeos por las cosas que impusieron a China durante siglos.

Las actuales dificultades en las relaciones de intercambio entre esos dos continentes deben resolverse, según el criterio del economista chino, con euros, libras, yenes y yuanes. No caben dudas de que la regulación razonable entre esas cuatro monedas ayudaría al desarrollo de relaciones comerciales justas entre Europa, Gran Bretaña, Japón y China.

Estarían incluidos en esa esfera Japón y Alemania ?dos países productores de sofisticados equipos de tecnología avanzada tanto para la producción como para los servicios?, y el mayor motor en potencia de la economía del mundo, China, con alrededor de 1 400 millones de habitantes y más de 1,5 millones de millones de dólares en sus reservas de divisas convertibles, que son en su mayoría dólares y bonos del Tesoro de Estados Unidos. Le sigue Japón con casi las mismas cifras de reservas en divisas.

En la actual coyuntura, se incrementa el valor del dólar por la posición dominante de esta moneda impuesta a la economía mundial, justamente señalada y rechazada por el profesor de Shanghai.

Gran número de países del Tercer Mundo, exportadores de productos y materias primas con poco valor agregado, somos importadores de productos de consumo chinos, que suelen tener precios razonables, y equipos de Japón y Alemania, los cuales son cada vez más caros. Aun cuando China ha tratado de que el yuan no se sobrevalúe, como demandan sin cesar los yanquis para proteger sus industrias de la competencia china, el valor del yuan se incrementa y el poder adquisitivo de nuestras exportaciones disminuye. El precio del níquel, nuestro principal producto de exportación, cuyo valor alcanzó más de 50 mil dólares la tonelada no hace mucho, en los últimos días apenas rebasaba los 8 500 dólares por tonelada, es decir, menos del 20 por ciento del precio máximo alcanzado. El del cobre se ha reducido a menos del 50 por ciento; así sucesivamente ocurre con el hierro, aluminio, estaño, zinc y todos los minerales indispensables para un desarrollo sostenido. Los productos de consumo, como café, cacao, azúcar y otros, más allá de todo sentido racional y humano, en más de 40 años apenas incrementaron sus precios. Por eso no hace mucho tiempo yo advertía igualmente que, como consecuencia de una crisis que estaba a las puertas, los mercados se perderían y el poder adquisitivo de nuestros productos se reduciría considerablemente. En esa circunstancia, los países capitalistas desarrollados saben que sus fábricas y servicios se paralizan, y sólo la capacidad de consumo de gran parte de la humanidad ya en los índices de pobreza, o por debajo de estos, podría mantenerlos funcionando.

Ese es el gran dilema que plantea la crisis financiera y el peligro de que los egoísmos sociales y nacionales prevalezcan por encima de los deseos de muchos políticos y estadistas angustiados ante el fenómeno. No tienen la menor confianza en el propio sistema del que surgieron como hombres públicos.

Cuando un pueblo deja atrás el analfabetismo, sabe leer y escribir, y posee un mínimo indispensable de conocimientos para vivir y producir honradamente, le faltaría vencer todavía la peor forma de ignorancia en nuestra época: el analfabetismo económico. Sólo así podríamos saber lo que está ocurriendo en el mundo.

Fidel Castro Ruz

Octubre 26 de 2008

5 y 15 p.m.

10 septiembre 2008

VIDEO: Es descubierto nuevo plan de Golpe de Estado contra el Presidente Chavez.

La oposición venezolana, en su interminable afán por salir del presidente Chávez, nuevamente cae en la sediciosa idea de planificar un nuevo golpe de estado. El vídeo a continuación fue presentado esta noche (miércoles 10/09/2008) en el canal del estado VTV, en el cual se puede escuchar el audio de varios oficiales en situación de retiro, planificando lo que seria el plan para ejecutar su maquiavélico objetivo.

La contrarrevolución no pasara!

Viva la revolución Bolivariana!


06 septiembre 2008

Jóvenes socialistas, la fuerza nueva de Chávez para las elecciones

CARACAS (AFP)

Son demasiado jóvenes para recordar con detalle un gobierno distinto al de Hugo Chávez y se dicen dispuestos a "dar la vida por la revolución bolivariana": las nuevas generaciones socialistas de Venezuela desean contribuir activamente a una "victoria" en los comicios de noviembre.

Bajo el lema 'Ponte los zapatos del socialismo', estos jóvenes 'revolucionarios' han tejido en los últimos meses una red nacional de batallones para tener "voz y voto" en la campaña electoral que protagonizarán los "adultos". "Nuestro lema significa que hay que salir a la calle, romper los esquemas y no quedarse parado. En noviembre vamos a ganar la mayoría de alcaldías y más estados de los que poseemos ahora, incluido Zulia (oeste)", garantiza Heryck Rangel, de 22 años, uno de los líderes de las juventudes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV, en el poder).

Actualmente, la oposición venezolana sólo gobierna en dos estados, Zulia y Nueva Esparta (norte). Otro pequeño grupo, como Sucre, Aragua o Guárico, están en manos de partidos o políticos que en los últimos cuatro años se escindieron del chavismo. Los sondeos recientes indican que la oposición podría ganar entre cinco y ocho estados en los comicios del 23 de noviembre.

La sangre nueva que se inyecta en el PSUV tiene un discurso apasionado y una admiración incondicional por Chávez, "quien es un camarada más de lucha". "Yo tenía una novia que me dijo: 'Dejas a Chávez o me dejas a mí. Y yo le dije: 'Mira, yo estoy con Chávez' y lo dejamos. En la oposición hay un gran rechazo a la persona del presidente. El problema es él, no se fijan en los logros de su gobierno", cuenta Rangel, estudiante de Ciencias Políticas y nacido en una familia que no es chavista.

Los jóvenes presumen de no tomarse vacaciones para trabajar sin tregua por el proyecto bolivariano, baten récords de visitas con su blog en internet (http://www.juventudpsuv.blogspot.com) y hasta inventaron unos "zapatos revolucionarios" de color rojo, muy parecidos a un conocido modelo deportivo estadounidense, que regalaron a Chávez y podrían fabricar en serie para financiarse.

"Chávez es un ser excepcional, demasiado avanzado para nuestro tiempo", explica María Gabriela Miquilareno, de 24 años, otra de las líderes de las juventudes del PSUV. "Él hace lo que dice. Es un soñador, tiene la suerte de contar con una juventud dispuesta a dar hasta la vida por este proceso, por la revolución bolivariana, porque no vamos a permitir que este país retroceda", agrega.

Estos jóvenes ven el socialismo como un proceso de "emancipación del hombre" y la revolución como la "dignificación del pueblo". Publicaron folletos para defender las 26 leyes recientemente promulgadas por Chávez, y denuncian la actitud de los empresarios que -según afirman- multiplica la inflación, y no dudan de sus ideas.

Tampoco imaginan su lucha sin Chávez, a quien desean ver en el poder hasta el 2021, aunque normalmente su segundo y último mandato termina en 2013. "Pero si le sucediera algo, Chávez ya no es un hombre, es una idea y esta revolución avanzará porque todos los que creemos en él seguiremos en la lucha", afirman.

Para Miquilareno, la revolución bolivariana ya no es sólo "un proceso transformador de la sociedad venezolana", sino de la región. "Venezuela es ya un referente mundial. No podemos aislar este proceso revolucionario en nuestro país, es un proceso de América Latina", asegura esta estudiante de odontología.

Sobre la posibilidad de verse un día convertidos en oposición, los jóvenes dudan antes de responder. "Seríamos una oposición activa, con la verdad por delante y seguiríamos construyendo el socialismo desde las bases. Pero si la derecha llega al poder, sería como la dictadura de (Augusto) Pinochet (en Chile). Seríamos perseguidos, asesinados o condenados a exiliarnos", concluyen.